Isidro González, secretario general adjunto de Unión por el Mediterráneo: «Hacia mitad de siglo, habrá más plástico que peces en el mar»

La temperatura en la región mediterránea sube más rápido que en el resto del planeta. La UpM trabaja para hacer frente a esta crisis climática

Cada minuto se tiran 33.000 botellas de plástico de distinto tamaño al Mediterráneo. Son datos muy alarmantes para la biodiversidad
Cada minuto se tiran 33.000 botellas de plástico de distinto tamaño al Mediterráneo. Son datos muy alarmantes para la biodiversidadLa Razón

En el mundo hay 500 millones de personas de tres continentes diferentes unidas por un mismo problema: el cambio climático. La cuenca del Mediterráneo es uno de los puntos calientes de esta crisis global y algunos de sus impactos «golpean» a esta región con más dureza que a otras partes del mundo, según Isidro González, secretario general adjunto de la Unión por el Mediterráneo (UpM) y encargado de Agua, Medio Ambiente y Economía de los mares. Este diplomático de carrera trabajó durante más de una década en el Ministerio español de Asuntos Exteriores o en la Unión Europea. En la actualidad, buena parte de su trabajo consiste en lograr consensos en materia climática entre países de la región mediterránea.

–¿Qué es la UpM?

–Una organización intergubernamental con sede en Barcelona, integrada por los 27 Estados miembros de la Unión Europea y 15 países mediterráneos del norte de África, Oriente Medio y sudeste de Europa. Nuestra finalidad es promover la estabilidad de toda la región mediterránea y concienciar a los gobiernos de la importancia de actuar frente al cambio climático.

–Será tarea difícil...

–Sí, es una labor complicada. Aquí tenemos sentados en pie de absoluta igualdad, a Palestina e Israel o a Argelia y Marruecos, que tienen la frontera terrestre cerrada desde el año 1994. Pero todos se reconocen como miembros de la Unión por el Mediterráneo, un foro de diálogo que creo que tiene mucho potencial y posibilidades de crecer en el futuro.

–¿Qué representa el Día la Tierra para la UpM?

–Para nosotros es un día muy especial, cuyo objetivo prioritario es concienciar a la población y los gobiernos sobre la importancia de preservar la biodiversidad mediterránea, tan dañada y en baja forma. Hay que tener en cuenta que la nuestra es la segunda región del mundo que más está sufriendo los efectos del cambio climático. O que el aumento de la temperatura de la región mediterránea ha llegado ya a los 1,5 grados respecto a los niveles preindustriales, lo que supone que el calentamiento en esta cuenca es un 20% más rápido que en la media del planeta.

–Son cifras alarmantes.

–Más que asustar, queremos concienciar. Sobre todo desde las escuelas, para que se eduque en cambiar nuestra forma de consumir y de relacionarnos con la naturaleza.

–¿Qué logros diplomáticos habéis conseguido?

–Creo que es un hito que, el pasado mes de febrero, los 42 países miembros de la Unión por el Mediterráneo alcanzaron, por consenso, una agenda con 80 puntos u objetivos a perseguir.

–¿Podría destacar algunos?

–Por ejemplo, la importancia de que el turismo costero del Mediterráneo sea sostenible y se respeten los entornos costeros, la conservación de nuestra biodiversidad, el aumento de las sequías, la falta de agua dulce o la reducción del calentamiento de las aguas. Este último, por ejemplo, ha repercutido en la aparición de especies invasoras en el Mar Rojo que están dañando este ecosistema. Los países también se han comprometido en avanzar por que la pesca se convierta en una labor sostenible. Esto es algo esencial, pues el 90% de las poblaciones de peces comercializadas ya están sobreexplotadas y se prevé que el peso corporal máximo medio de los peces se reduzca hasta la mitad para 2050.

–¿Qué proyectos lleva a cabo la UpM para hacer frente a estos problemas?

–Llevamos a cabo muchísimos. Por ejemplo, hemos arrancado «Cazadores de plásticos para un Mediterráneo libre de residuos», junto con la Universidad de Siena (Italia). Consiste en labores, tanto de limpieza del mar, recogida de residuos, como en campañas de concienciación para que la población respete el medio marino y se abstenga de tirar residuos plásticos al mar por el daño que causan.

–¿Qué magnitud alcanza este problema?

–Un dato espeluznante en este sentido es que, cada minuto, se tiran 33.000 botellas de plástico de distinto tamaño al Mediterráneo. La situación es muy preocupante y da una idea del problema que tenemos. Dicen los científicos que al ritmo al que vamos, hacia mitad de este siglo, en 2050 o 2060, va a haber más plástico que peces.

–Por último, ¿qué balance hace de los años de vida de la Unión por el Mediterráneo?

–Somos una organización joven con un proyecto ambicioso. Pero el hecho de que sigamos persistiendo, reuniéndonos e impulsando proyectos comunes en la región del Mediterráneo, es un elemento positivo y un gran valor que tenemos que defender y reforzar.