Inflexión

Ramón Tamames
Ramón Tamames FOTO: Gonzalo Perez La Razón

Todos los estudiosos de la economía verde y circular, saben muy bien que en todo el mundo está en marcha el propósito de descarbonizar en buena medida la atmósfera. Para frenar así un calentamiento global, evitando el deterioro del planeta que habitamos. En esa línea de avance, hablando con el profesor José María Baldasano, coincidimos en una cuestión muy positiva: la batalla la están ganando ya los partidarios del Acuerdo de París 2015. Según el cual, no cabe admitir una elevación de la temperatura de nuestro hábitat que sea superior en 1,5 grados a la que hubo en la era preindustrial. Para de ese modo, favorecer las constantes más favorables a la vida.

Desde esta columna, «Planeta Tierra», venimos informando sobre el progreso en los recortes de emisiones de gases de efecto invernadero, con el ascenso de las energías renovables, y los combustibles fósiles definitivamente a desechar. En esa dirección, las empresas privadas, y la sociedad en general, han cambiado definitivamente de forma de pensar y actuar. Hemos llegado al punto de inflexión, en el que ya no hay retorno posible a una economía de crecimiento nocivo para la Naturaleza. Incluso las empresas petroleras se apuntan ya a la nueva tendencia de las renovables, y las exploraciones de hidrocarburos serán prohibidas en el Océano Glacial Ártico, en un horizonte en que la banquisa vaya disminuyendo de año en año.

También los gobiernos regionales, las municipalidades de todo el mundo, las entidades más diversas, van jalonando la nueva era de energías limpias, con la adopción de nuevos sistemas de calefacción, agricultura vertical, recuperación de desechos, vehículos eléctricos y sistemas productivos que no generen más CO2 y otros GEI: es todo un punto de inflexión a mejor. Albricias, pero no bajemos la guardia para que los negacionistas del cambio climático lleven el agua a su molino.