Trascendencia

Ramón Tamames
Ramón Tamames FOTO: Cristina Bejarano La Razón

Hoy me referiré a la intervención que hace pocos días escuchamos en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, a nuestro colega el distinguido teólogo Olegario González de Cardedal. Sobre «Expedientes humanos fundamentales y la pregunta por Dios»; sintéticamente, la idea de trascendencia. La exposición estuvo de lo más interesante, encabezada, entre otras, por una cita de Pascal: «Tú no me buscarías si no me hubieses encontrado».

Lo que más me sensibilizó del discurso de Don Olegario, fue que en toda su exposición no citó las palabras aporía y misterio: las eché muy en falta. La aporía, porque se refiere a preguntas que no pueden contestarse con absoluta seguridad y validez para todos los observadores. Lo segundo, el misterio, es consecuencia de lo anterior: no hay explicación aclaratoria unánime, y el misterio se mantiene en su arcano. Y en esas estamos en la questio disputata.

Seguramente con más fe de fondo que raciocinio experimental, la argumentación seguida por el orador en la sesión referida se basó en textos de Heidegger, Jaspers y el mentado Pascal. Sin que en la secuencia reflexiva se hiciera alusión a física o cosmología; definitorias del big bang, la gran expansión espacio/ tiempo y el sentido del cosmos.

De esa deriva pro investigación, me ocupé en mi libro «Buscando a Dios en el universo», en el que creo que me salí de los reductos convencionales de la filosofía, para adentrarme en lo que detectan los científicos, sobre todo astrofísicos y cosmólogos. Y me basé en la idea del universo antrópico/evolución (Wheeler y otros) para tratar de encontrar unas primeras respuestas.

A ese respecto cuando voy por la calle, algunos se me acercan y me preguntan: «¿Qué tal va lo de buscando a Dios…? ¿Lo ha encontrado Vd. ya?». Por el momento, me limito a responder: «Científicamente no lo encontré, pero lo intuyo cada vez más». Seguiremos reflexionando, pues, como desde los buenos tiempos de Platón...