El RACE mantiene talleres y la asistencia rápida para ayudar a los conductores que sigan utilizando el coche

Los fallos en las baterías serán habituales con la vuelta al trabajo

Controles policiales y tráfico en las carreteras durante Semana Santa
Ricardo Rubio Europa Press

El Real Automóvil Club de España sigue dando servicio a los automovilistas en estos días, aunque la circulación haya descendido en más del 70%. Y se prepara para la vuelta al trabajo con el fin del confinamiento cuando, al haber estado los vehículos muchos días parados, se prevén infinidad de problemas mecánicos entre los cuales, los fallos por batería descargada serán los más habituales.

Según el artículo 18 de este Estado de Alarma, el RACE está considerado como operador esencial y por ello continúa desarrollando su actividad con total normalidad desde el principio de la pandemia. Según explica a LA RAZÓN su presidente, Carmelo Sanz de Barros, “en un primer momento, con el cierre de colegios de la Comunidad de Madrid, notamos una ligera reducción en el número de servicios, pero no fue significativo para nuestra actividad. Cuando sí registramos una bajada importante del número de servicios, evidentemente, fue con las limitaciones a la movilidad”.

Explica el máximo responsable de este club de automovilistas, el más antiguo y prestigioso de España, la caída en las llamadas derivada de las restricciones ha sido cercana al 60%. Pero a pesar de ellos el club ha mantenido sus servicios de asistencia totalmente operativos para asegurar la continuidad de las cadenas de suministro y las operaciones de los clientes. Durante la primera semana el RACE solucionó más de seis mil expedientes y atendió unas 14.000 llamadas.

Según los últimos datos de la DGT, los desplazamientos por carretera se han reducido cerca de un 70%, al igual que en muchas zonas del centro de Madrid, como la M-30. Esto, evidentemente, está reduciendo también el número de accidentes. Según las estadísticas del RACE, en situaciones normales, las asistencias derivadas de accidentes se sitúan alrededor del 6,9%, pero en la primera semana del estado de alarma, no llegaron al 4,5%.

Muchos de los servicios que presta esta entidad han quedado inutilizados. Pero a cambio ha impulsado otros que en situaciones normales el cliente no utiliza, bien por desconocimiento de su existencia o porque no se necesitan. “Por ejemplo -indica Sanz de Barros- hemos lanzado un servicio gratuito de ayuda jurídica, pero no solo en cuestiones relacionadas con el automóvil, si no con todo aquello que afecta al Covid19, como pueden ser cuestiones laborales, aquellas relacionadas con cancelación de viajes, etc… Dada la incertidumbre jurídica en la que vivimos, en una semana hemos atendido más de mil consultas”.

Asimismo, el RACE ha establecido un servicio de ayuda médica, un servicio de atención gratuita para el cambio de baterías para aquellos que, después de tener el vehículo parado durante varios días, han necesitado coger el coche y se han encontrado con que no pueden arrancarlo. También ha reforzado la flota de reparación “in situ” y la plataforma de talleres Eurekar.es, dada la escasez de recambios en los pocos talleres que quedan abiertos.

El descenso de actividad y la crisis sanitaria han obligado al RACE a realizar una reestructuración de su plantilla. Explica el presidente que durante este tiempo se ha tenido que ir priorizando la salida de los grupos de riesgo -tanto por edad como por patologías previas – así como trabajadores con necesidades de guarda y custodia. A la caída de la actividad se unieron cuestiones de fuerza mayor, ya que el club se vio obligado a cerrar las instalaciones del Complejo Deportivo y del Circuito del Jarama, por lo que el club ha tenido que realizar un ERTE para el 45% de la plantilla mientras duren las restricciones de movilidad. Sin embargo, el otro 55% sí están trabajando desde sus puestos o desde sus domicilios.

Sanz de Barros destaca la dedicación y el espíritu de sacrificio de los trabajadores en activo, tanto tele operadores, como gente necesaria en finanzas o en sistemas, así como los más de 1.800 proveedores del RACE que operan por toda España, aunque sea un servicio que no tiene la visibilidad de otras profesiones. Pero están ahí cuando se les necesita, asegurando la movilidad de los servicios esenciales, ayudando a los accidentados y asegurando la correcta operación de la cadena de suministros.

Respecto al futuro cuando se restablezca la movilidad, estima el presidente de esta entidad que en estos momentos es un tanto arriesgado hacer un pronóstico. Pero prevé dos grandes tendencias contrapuestas: “Por un lado, una vez se levanten las restricciones, la gente va a querer volver a la normalidad lo antes posible. Nuestra expectativa es que esto va a generar un repunte del consumo en general, y de la movilidad en particular, ya que la permanencia en el domicilio va a quedar en un segundo plano. Pero por el otro, la profundidad del impacto económico y social de las medidas que se tomen van a determinar la capacidad económica de las personas para poder tener los comportamientos anteriormente descritos”.

En cualquiera de los dos casos, opina Sanz de Barros que existirá un primer repunte del consumo y, después, se irá acoplando a la situación real de la economía. “En el plano empresarial, creo que va a ver unos sectores más perjudicados que otros. Por ejemplo, en el sector de automoción, en el que nosotros somos parte, la crisis va a ser brutal y se deben adoptar medidas verdaderamente importantes y de urgencia para poner en marcha el mercado. De este sector depende una gran cantidad de empleo y una parte muy importante del PIB español. Asimismo, los autónomos y pequeños y medianos empresarios deben recibir una atención especial en las medidas de apoyo, pues de ellos depende también gran parte del tejido empresarial de nuestro país”.