Opinión

Pasar el rato

Estará haciendo caja Patrimonio Nacional con las excursiones que hace la izquierda al Valle de los Caídos. Primero, el PSOE; ahora Podemos.

Aquello es un ir y venir de «rojos» que está revolviendo al difunto en su tumba. Si fuera una de esas películas de miedo en la que las momias resucitan con toda su furia, un día de estos aparece Franco en casa de Pedro Sánchez o de Pablo Iglesias para pedir que le dejen en paz. A él y a su familia.

Las fotos de Sus Señorías en cuelgamuros, más que una imagen épica del que busca reescribir la Historia al estilo polaco, posee esa textura anímica del grupo de amigos que sale de Madrid un fin de semana en el que nunca pasa nada. Es de una estética vulgarona y contiene el aliento del ridículo. Su aburrimiento debe ser tan colosal como el de la diputada del PSOE que pregunta por qué el presentador de «Operación Triunfo» se dirigió a unas chicas en masculino, deslizando una sospecha de machismo en un chico que no parece que sea como Arévalo.

Sí, se gastan folios, funcionarios, tiempo y dinero en estos menesteres. El Valle de los Caídos es ya el escenario de un «Got talent», donde la otra noche un señor acarreaba con el pene al jurado del programa. Muy edificante.