«Los ricos no pagan IRPF»
foto-autor

Una de las declaraciones más sorprendentes efectuadas por Pedro Sánchez durante su entrevista televisiva de este pasado domingo fue que «la gente rica no paga el IRPF, porque tienen las sicav, el impuesto de patrimonio y el impuesto de sociedades». De entrada, la aseveración resulta llamativa: en 2016 (últimos datos disponibles), más de 90.000 personas declararon unos ingresos superiores a 150.000 euros anuales y, de ellos, 8.400 contribuyentes manifestaros haber logrado más de 600.000 euros. ¿Esa gente no existe para Sánchez o acaso quiere decir que esa población sería mucho más numerosa de no existir la posibilidad de escudarse detrás de una sicav o de una sociedad? En caso de que esta última fuera la interpretación correcta, convendría recordarle al presidente del Gobierno que no es verdad que las personas físicas que hayan invertido en una sicav o en una empresa no tributen a través del IRPF. Si la sicav o la sociedad efectúan algún tipo de distribución de capital en favor del inversor (por ejemplo, si éste vende sus participaciones o acciones, o si recibe algún dividendo de estas entidades), entonces el inversor deberá pagar IRPF en concepto de rendimientos del capital mobiliario (de hecho, en 2016, se efectuaron distribuciones de capital por valor de 27.635 millones de euros, las cuales abonaron una cuota, en concepto de IRPF, de casi 5.500 millones de euros). En caso de que, por el contrario, no se coseche ninguna renta del capital con origen en las sicav o en empresas cotizadas, el titular de ese patrimonio no podrá efectuar ningún disfrute efectivo del mismo. Algo parecido sucede con la figura del Impuesto sobre el Patrimonio, también sacada a relucir por Sánchez durante la entrevista: si un determinado conjunto de activos (financieros o no) proporciona rendimientos, entonces esos rendimientos tributarán en el IRPF. Si, en cambio, ese conjunto de activos no proporciona rendimiento alguno –acaso porque sea un patrimonio improductivo–, entonces la condición de «rico» quedaría enormemente matizada: sería una persona con muchas posesiones, pero sin forma alguna de monetizarlas salvo liquidándolas con pérdida (pues si las liquidara con ganancia, también tendría que pagar IRPF). En definitiva, cuando Pedro Sánchez afirma que los ricos no pagan IRPF sólo está hablando o desde la ignorancia o desde la mala fe: en todo caso, sólo contribuye a confundir al espectador y a deteriorar la calidad del debate público. Sólo hay un sentido en el que cabría afirmar que sus palabras poseen una mínima base: los ricos que, desde luego, no pagan el IRPF español son aquellos que o bien se marchan de nuestro país o bien ni siquiera llegan a instalarse en él debido a su voraz fiscalidad. Y lo que hará el paquete de impuestos anunciado por el PSOE –subida del IRPF y de Sociedades, creación de nuevos impuestos sobre las tecnológicas, gravamen a las transacciones financieras, etc.– es ahuyentar a muchos más de ellos: los cuales, en efecto, se quedarán sin pagar el correspondiente IRPF en España.