El PSOE utiliza a Cs contra Ayuso

No es la primera vez que el PSOE pone encima de la mesa la posibilidad de una moción de censura contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La de ayer fue la cuarta, pero tiene un matiz especial, porque a la referencia hecha por el secretario general de los socialistas madrileños, José Manuel Franco, ofreció detalles sobre el posible candidato: Ignacio Aguado, de Cs, vicepresidente del gobierno de Díaz Ayuso. Sobre la oportunidad de elegir este momento, justo cuando Madrid se enfrenta de nuevo a la pandemia con un fuerte repunte de casos de coronavirus, indica que el objetivo de los socialistas es a medio plazo y se inscribe en una negociación más en profundidad con el partido de Inés Arrimada. Ahora se puede entender por qué se ha orquestado una campaña de desprestigio tan desproporcionada contra Díaz Ayuso de manera directa, ni siquiera contra su gobierno. Ante la nefasta gestión de Pedro Sánchez en la pandemia –España es, por desgracia, el país con más casos de Europa– La Moncloa quiso derivar toda su responsabilidad con una operación clásica: apuntó contra el gobierno de Madrid, campaña en la que rápidamente encontró socios mediáticos y, cómo no, la izquierda del «nunca mais» ahora tan callada y sumisa. Sabían que la debilidad de Díaz Ayuso no era tanto su gestión como Cs, su socio, que anda, de nuevo, buscando un lugar en el mundo, desorientado tras la debacle de Albert Rivera, practicando un tacticismo que les lleva a flirtear con operaciones como las que proponen los socialistas.

Las desavenencias entre socios de gobierno, PP y Cs, alcanzó su punto álgido en los peores momentos de la pandemia entre los consejeros de Sanidad (PP) y Políticas Sociales (Cs) a raíz de las muertes en la residencias de ancianos. Aguado no eligió el mejor momento para airear sus diferencias con la presidenta de Comunidad, lo que ayudó a socavar el prestigio de la gestión de Díaz Ayuso. Y en esa situación nos encontramos: el PSOE utilizando a Cs para una operación de acoso y derribo sobre uno de los gobiernos gestionados por el PP, que ha sido el centro de la epidemia y que ha luchado por contener su avance con un impedimento añadido: la falta de colaboración del gobierno de España. De nuevo, vuelve a sobrevolar la idea de una moción censura, que, aunque prevista constitucionalmente, acaba sellando alianzas que dependen de otros factores. Como ha señalado Franco con toda claridad, si al final hay un acuerdo presupuestario entre PSOE y Cs, le recomienda a Arrimadas que anime a Aguado a participar en una moción de censura para desbancar de la Puerta del Sol al PP. Vieja estrategia con intereses comunes muy débiles, porque una cosa es apoyar los presupuestos en un momento tan delicado y evitar la dependencia de los partidos independentistas y otra presuponer que el PSOE quiere entregar la Comunidad de Madrid. Y algo más que denota mucha precipitación es proponer un cambio de gobierno en estos momentos, ni que sea como un mero movimiento propagandístico para proseguir la campaña de difamación contra Díaz Ayuso, ahora empaquetada más institucionalmente con una moción de censura. O, como Franco lo expresó, «este gobierno se merece una moción de censura». ¿Qué se merecería entonces el gobierno de Sánchez? Aguado se limitó a decir que «no es el momento», faltaría más, lo que presupone que puede serlo más adelante. Se esperaba una reacción mucho más contundente en apoyo de su presidenta en un momento en el que todos los esfuerzos del gobierno tienen que estar centrados en la gestión de la crisis del coronavirus. ¿En qué está pensando el PSOE?

Se puede gobernar si consigue fraguar una mayoría de gobierno, como hizo el PP en Madrid, pero no construir mociones de censura en función de sus intereses estratégicos. No nos engañemos, Sánchez no es un ejemplo para rectificar la gestión de Díaz Ayuso en el coronavirus. Lo que quiere es arrebatar Madrid al PP.