Los votos de la infamia

Esta Nueva Normalidad Política me parece detestable. La ética debería ser consustancial a la política y ahora no lo es

La Razón

Nunca dude que Sánchez sacaría adelante los Presupuestos Generales. Hacerlo sería no conocer la perseverancia y tenacidad del presidente del Gobierno. Ha superado el primer trámite con una enorme holgura gracias a los votos de la infamia. Una amplia mayoría de 198 diputados apoyó al gobierno social-comunista y tumbó la devolución del proyecto de ley. El PSOE sella sin ningún rubor su alianza con los independentistas y los herederos de ETA que nunca han pedido perdón por los asesinatos, extorsiones y violencia de todo tipo que cometieron durante varias décadas.

Se trata de grupos que quieren acabar con España, pero al PSOE de la Nueva Normalidad no le importa nada, porque el fin justifica los medios. No se trata de un apoyo coyuntural, sino de una alianza sólida y profunda que busca conseguir una estabilidad sin importar las concesiones que se tengan que realizar para mantenerse en el poder a cualquier precio. Otros apoyos son comprensibles, porque nunca han escondido su carácter oportunista. A cambio de partidas presupuestarias y otros presentes, conocidos o desconocidos, su voto favorable siempre está dispuesto sin importar las ideologías.

En cambio, el giro de Ciudadanos es indigno, aunque ya nada podemos esperar de quien está convirtiendo el oportunismo en su seña de identidad. Lo es porque ha cogido sus principios, su historia y los permanentes insultos recibidos para meterlos en la trituradora de la supervivencia personal. La actitud del PSOE es sintomática de la nueva realidad política que nos toca vivir. Es un partido que pagó un duro tributo de sangre de manos de ETA por defender la Constitución.

La banda asesinó a numerosos militantes y hubiera querido matar a muchos más. No es una cuestión baladí. Esta idea de pasar página e incluso ver a Otegi como un hombre de paz es un auténtico despropósito. No hay que olvidar que Bildu dijo ayer que «hoy empieza todo y vamos a Madrid a tumbar definitivamente el régimen».

Por tanto, ¿qué tiene que suceder para que el PSOE recobre la cordura y la dignidad?, ¿qué es necesario para que Sánchez vuelva a ser el socialdemócrata que conocía?, ¿dónde ha quedado arrumbada la historia de ese gran partido que fue uno de los grandes protagonistas de la Transición y la conversión de España en una de las naciones más importantes del mundo? Esta Nueva Normalidad Política me parece detestable. La ética debería ser consustancial a la política y ahora no lo es.