Los indultos y la italiana en Argel
«El verdadero objetivo de Sánchez con los indultos es recuperar votos en Cataluña»
Jesús Rivasés

Giacomo Puccini y su Bohême sonaron anoche en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona. El mismo escenario en el que horas antes, otro tenor, Pedro Sánchez, interpretó el preludio de su «Reencuentro», con el aria «primer paso» de momento estelar. Aplaudido por la burguesía social y empresarial, los «indepes» –Junqueras– se jactan de «las debilidades del Estado», mientras los más radicales no perdieron la oportunidad de abuchear al inquilino de la Moncloa. El Gobierno aprobará hoy los indultos y los condenados del «procés» estarán enseguida en la calle. Sánchez, guste más o menos, arriesga con su iniciativa de clemencia sin tener ninguna garantía. El presidente, sin embargo, con su discutida decisión, ha dejado la pelota en el tejado del independentismo, del Govern que preside ese Pere Aragonés, cuyo entorno no deja de insistir en «el gran esfuerzo» que hizo por avenirse a saludar medio de tapadillo, pero también para que se supiera, al rey Felipe VI. Junqueras, más de los Evangelios, apelaría a San Mateo y a lo de «que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda».

Sánchez, ridiculizado ayer por los medios y las «webs» «indepes» por su cita del poeta Marti i Pol, ha movido ficha. Sabe que es probable que no sirva para enderezar el enredo catalán, aunque aliviará tensiones mientras se reparten los fondos de la Unión Europea. Es lo que desea Aragonés, por una parte, y los empresarios por otra. La iniciativa del presidente persigue un objetivo más prosaico a medio plazo. Sánchez espera que su gesto devuelva al redil muchos de los votos socialistas perdidos en Cataluña en los últimos tiempos. El PSOE llegó a tener 25 diputados en Cataluña en 2008, frente a los 12 de las últimas elecciones. Hay quien calcula que acercarse a 20 no es imposible, sobre todo si los «indepes», al final, con el dinero europeo en el bolsillo, vuelven a hacerle un corte de mangas al «reencuentro» de Sánchez. Casado habló ayer de «Opera buffa». En 2017, antes de los hechos de octubre, uno de los principales banqueros catalanes, le puso título: «La italiana en Argel», de Rossini. Quizá la programen en el Liceo.