Canela Fina | El Rocroi americano

Tras la vergüenza de Afganistán, el mundo camina hacia un nuevo orden social que China quiere a controlar

U.S. Central Command Public Affa

Hoy, 31 de agosto del año 2021 termina la «pax americana», establecida tras la victoria en la II Guerra Mundial por los Estados Unidos de América. Finaliza también el imperio estadounidense que se consolidó tras la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 cuando la Unión Soviética reconoció su derrota en la guerra fría.

Durante algunos años, tal vez veinte o treinta, coleará la realidad imperial de Estados Unidos que, según algunos filósofos de la Historia, será sustituida tal vez por China, aunque el gigantesco país asiático deberá superar el nuevo «tiananmen» que se avecina tras la explosión de Hong Kong, y que tanto preocupa al presidente Xi Jin-ping y a los dirigentes comunistas de la nación de Mao Tse-tung.

En 1643 la batalla de Rocroi significó el fin de la «pax hispana» y la decadencia del imperio español que forcejeó unos años hasta que Luis XIV se impuso e incluso consiguió establecer su dinastía en la Corte de Madrid, tras una guerra de sucesión que se prolongó 13 años y que se cerró con el Tratado de Utrecht. Después de siglo y medio de victorias en toda Europa y en América, los Tercios españoles, mandados por el portugués Francisco de Melo, fueron derrotados en Rocroi, tras seis horas de heroísmo, por el Ejército de Luis de Borbón, duque de Enghien. España cedía el testigo imperial cuando todavía en el imperio español, engrandecido desde 1580 con la suma del portugués desde Brasil a Macao, no se ponía el sol. La «invencible infantería española», al decir de André Maurois, incluso la caballería de Alburquerque, resultó derrotada, pero se retiró honrosamente a banderas desplegadas. «Victis honos», honor a los vencidos, dijo Enghien asombrado ante el ardor combativo de los españoles. Todo lo contrario de la vergonzosa debacle de Estados Unidos en Afganistán. Un anciano presidente, el melifluo Joe Biden, ha justificado su incompetencia con discursos y declaraciones que a muchos historiadores les han parecido lamentables.

Tras Afganistán, el mundo se encamina a un nuevo balance de poderes que supondrá la modificación, parcial o total, del orden social reinante.

Luis María Anson, de la Real Academia Española