Los Reyes en La Palma
Don Felipe estuvo muy acertado con sus gestos y con sus palabras
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Una de las enormes ventajas que tiene la Corona es su estricto y ejemplar papel institucional. La isla de La Palma está sufriendo una catástrofe de enormes dimensiones por la erupción del volcán de Cumbres Viejas. Miles de personas se han quedado sin hogar, centenares de instalaciones agrícolas destruidas y el terreno es irrecuperable. Es todavía muy pronto para evaluar el impacto total del desastre. Las imágenes son sobrecogedoras, pero lo seguirán siendo durante semanas mientras el volcán siga lanzando lava a la atmósfera. Los expertos no saben cuándo concluirá el proceso y parece que la lengua de fuego ya no llegará al mar. Don Felipe y doña Letizia estuvieron en La Palma para visitar la zona afectada y, sobre todo, transmitir el afecto y la solidaridad de todos los españoles. Es muy difícil imaginar lo que significa que hayan perdido sus bienes. No es solo el impacto económico, sino el vacío que provoca quedarse sin los recuerdos de una vida y salir de tu casa prácticamente con lo puesto y poco más. Unas maletas, los animales de compañía e incluso los coches, aunque en muchos casos también quedaron destruidos.

Una de las muchas ventajas de la Monarquía es que el jefe del Estado está por encima de las luchas partidistas. Es una labor institucional que siempre es muy agradecida y que permite transmitir unos mensajes, como sucedió este jueves, que recogen acertadamente el sentimiento unánime de la sociedad española. No sucede lo mismo cuando es un presidente de una república, porque siempre existe una adscripción partidista, explícita o implícita, que puede condicionar el ejercicio de su alta magistratura. Don Felipe estuvo muy acertado con sus gestos y con sus palabras, porque en estas circunstancias tan terribles hizo lo que se esperaba de él. Cuando estaba con los afectados les dijo que «os quedáis con casi nada de golpe, pero contáis con la solidaridad de los demás». Una frase que resume la situación y que transmite esperanza, que es lo que esperan las personas que han tenido que ser realojadas. El rey les aseguró que «no van a faltar ayudas», algo que es bueno escuchar y que es ajeno a cualquier criterio de oportunidad política. Es lógico que sea así, porque el Estado está para hacer frente a este tipo de situaciones.