¿Reforma laboral o empleo?

¿Cómo es posible que se estime un crecimiento de nuestra economía en torno al 6% y, sin embargo, se dé casi por inexorable que nuestra tasa de paro se mantenga por encima del 14%?

Óscar Cañas Europa Press

El Gobierno de coalición se ha instalado en un dilema interno sobre la reforma laboral que acometió Mariano Rajoy en 2012, siguiendo las directrices marcadas por Bruselas. En aquel tiempo, la economía española no estaba sometida oficialmente al rescate de la Unión Europea (como sí lo estaban Grecia, Irlanda y Portugal), pero la realidad es que en España no se movía un céntimo sin la autorización comunitaria. Y, de hecho, ese mismo año se produjo el rescate bancario que, según el Consejo de Ministros de la época, era solo un «préstamo favorable», o un «apoyo financiero», o una «línea de crédito». Cualquier eufemismo de tres al cuarto servía para no pronunciar la malhadada palabra «rescate».

Hoy, la discusión se centra en eliminar la legislación laboral del PP para sustituirla por otra, elaborada por una vicepresidenta y ministra de Trabajo que milita en el PCE. Veremos en qué queda, y veremos cuánta mano meten en el texto final el presidente del Gobierno y su vicepresidenta económica.

Lo que sorprende es que el gran debate político de nuestro tiempo sea la legislación que afecta a quienes trabajan (que es un asunto muy importante), pero no se hable tanto del primer problema de España desde siempre: cómo hacemos para dejar de ser el país de Occidente que más paro tiene tanto cuando la economía va mal, como cuando va bien. Nuestro porcentaje de desempleo siempre es el doble de la media europea, al margen de cuál sea la situación de nuestras cuentas. La sensación es que damos este drama por irremediable, como si se tratara de una maldición bíblica. ¿Cómo es posible que se estime un crecimiento de nuestra economía en torno al 6% y, sin embargo, se dé casi por inexorable que nuestra tasa de paro se mantenga por encima del 14%?

Que nuestro mercado de trabajo no funciona es un axioma. Y que ningún gobierno ha conseguido resolver esta calamidad es la simple constatación de un hecho. Si hay un asunto que merece un gran acuerdo nacional es este. Pero la oposición está en oponerse, y el Gobierno de coalición bastante tiene con no disolverse.