Ayuso, la mujer de rojo

Uno de los aspectos más fascinantes de la mujer de rojo, que es el color de la comunidad que preside, es la fuerza ideológica que imprime su acción de gobierno

FOTO: Chema Moya EFE

No quiero excitar a la izquierda política y mediática, pero Ayuso eligió ayer un rojo deslumbrante para presentar una batería de propuestas sociales que serán muy positivas para los madrileños. Es verdad que decir su nombre consigue provocarles todos los males, pero que se fastidien. El rojo se asocia al progresismo, aunque la realidad es que el socialismo radical y el comunismo no han traído progreso en ningún país del mundo. Cuanto más «rojo» ha sido un gobierno, más catastróficos han sido sus resultados. En el caso de la socialdemocracia, ha sido directamente proporcional a su moderación. Es decir, el situarse al centro es lo que ha hecho que haya traído progreso. Por ello, cuando escucho que alguien se siente muy rojo pienso en que se ha excedido con el tabasco y anda más bien desorientado, porque nadie en su sano juicio se tendría que sentir orgulloso de ser comunista, anarquista o antisistema. El decirlo no es más que el reconocimiento de su ignorancia o su maldad. Ayuso es mucho más progresista que Mónica 3M, la única mujer, médico y madre. La izquierda utiliza el rojo y el término progresista como mera propaganda para encubrir su incompetencia.

Ayuso presentó un plan para apoyar la natalidad dotado de 4.500 millones y 80 medidas. Esta es una actuación realmente progresista, porque sirve para que la sociedad avance y lo haga, además, profundizando en la conciliación. Uno de los aspectos más fascinantes de la mujer de rojo, que es el color de la comunidad que preside, es la fuerza ideológica que imprime su acción de gobierno. Esto fastidia a las políticas de izquierdas que viven en pisos y chalets propios de su condición de pijas de manual. El PP nunca ha sido el partido de los ricos, la burguesía petulante o la CEOE, sino una formación transversal que aplica políticas económicas, sociales y culturales que realmente comportan el progreso de la sociedad. Ayuso es un claro ejemplo de ello. Esto hace que consiga un apoyo tan amplio de los madrileños y se haya convertido en un referente nacional. El acto de ayer sirvió para visualizar que la situación no es tan turbulenta en el PP como le gustaría a la izquierda mediática.