A pesar del Gobierno

Música y Europa

La Razón
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En Europa algunos tienen nostalgia de Carlomagno. Pero la grandeza de Europa se basó en la fragmentación del poder, no en su centralización. Eric Jones, en El milagro europeo, sostuvo que la Ilustración, la ciencia, la tecnología y la revolución industrial tuvieron lugar en Europa y no en China porque los gobernantes europeos estaban sometidos a la competencia de otros gobernantes vecinos, y los ciudadanos podían moverse con relativa facilidad.

Esta idea, cuyas raíces están en Hume y en Kant, fue aplicada por el destacado economista alemán Roland Vaubel a la música ("The Role of Competition in the Rise of Baroque and Renaissance Music", Journal of Cultural Economics, 2005). El apogeo del barroco entre 1650 y 1750 tuvo lugar en los dos países cuya fragmentación política era mayor: Alemania e Italia. Esta fragmentación estimuló la creatividad mediante la competencia entre los demandantes y el fomento de la diversidad, la comparación y la imitación. Compitieron países y también religiones: los compositores protestantes desafiaron la tradición musical católica, lo que a su vez motivó cambios en ésta última: la música para órgano empezó a tener más importancia que el canto monástico. En cambio, en la Europa carolingia se impuso el canto gregoriano "no por razones religiosas sino como demostración de un poder político centralizado". Después del barroco, la competencia aumentó aún más en el período clásico y romántico. Para bien, como suele suceder.