Restringido

De 2014 no se libra ni dios

Es normal que el sueldo público más alto de Cataluña sea el de la periodista que va a conducir el programa matinal de la radio nacional catalana. Ese dato sólo quiere decir que ahora es más importante la propaganda que la política y, por supuesto, que la ciencia, que la educación y que la investigación. Hay que tener en cuenta que Cataluña se prepara para vivir una de las operaciones propagandísticas más grandes de su historia moderna: la que nos espera en 2014. Si justamente trescientos años después de la caída de Barcelona ante las tropas de Felipe V –aquel telúrico 11 de septiembre de 1714 cuyos movimientos de tierra apestan– Cataluña prepara un referéndum por la independencia, no es por casualidad, sino por una especie de justicia histórica, pues así repara la ingeniería nacionalista los agravios, fabricando historia y sumando los gastos a los presupuestos generales del Estado paralelo. Esa oportunidad no puede dejarse pasar, cueste lo que cueste. Y costará mucho. Habría que esperar cien años más y ninguno de los presentes estaría en condiciones para contarlo, ni Mònica Terribas, benefactora de un sueldo anual de 430.000 euros para hacer llegar a las mañanas laboriosas la buena nueva de la independencia. Casa a casa. Hay que comprender, como decíamos, que Cataluña, es decir, su gobierno, sus élites mendicantes y TV3, vive la mayor operación de marketing político a cargo de unos presupuestos no aprobados, porque toda la sociedad debe ser movilizada como un solo hombre sin cabeza, porque nadie se puede permitir el lujo de vivir con indiferencia, incluso desprecio, el ideario nacionalista. A por ellos, Mònica. El sistema político en Cataluña se ha construido sobre dos pilares, uno sólido y otro líquido, como diría Bauman: la televisión pública y el silencio. Ahora sabemos que Mas no habría puesto en marcha su proyecto secesionista sin la complicidad necesaria de los medios de comunicación, públicos, semipúblicos y, claro está, semiprivados.