Política

Alfonso Merlos

El ofendido

El ofendido
El ofendidolarazon

Consejos vendo que para mí no tengo. La reacción de Diego Valderas a su nueva situación en la telaraña de la corrupción andaluza no por previsible es menos abracadabrante. Es de nota. De látigo de los desmanes socialistas cuando estaba en la oposición pasa a ser el bastón clave en el que se apoyan los herederos de Manuel Chaves para seguir mandando en el cortijo, y de ahí a escandalizarse porque hay una juez que hace su trabajo.

¿Qué le molesta al conocido cariñosamente como el butanero de Bollullos? ¿No es la Justicia igual para todos? ¿Se quedan los tribunales cortos cuando investigan a una Infanta de España pero se pasan de la raya cuando el que aparece en la diana es un comunista? ¿A qué viene lo de poner el grito en el cielo porque la Guardia Civil va a cumplir con su obligación de perseguir el delito? ¿Qué patéticas o torcidas o debiluchas razones tiene este señor para sentirse ofendido?

Planteémoslo por corto y por derecho, don Diego. ¿Es usted el que tiene motivos para sentirse agraviado o dañado en su reputación, su fama y su imagen o son aquí los realmente atacados en sus derechos los pobres desempleados a los que se les ha metido la mano en el bolsillo? ¿Qué es eso de azuzar la tarea de las togas cuando proceden contra la derecha, pero hacerlas jirones cuando es la izquierda a la que se la pilla presuntamente con el carrito del helado?

¡Relájese, vicepresidente! ¡No tema a la verdad porque en última instancia nos hace libres! ¿O acaso prevé ya que si las fuerzas del orden escarban lo suficiente va a engrosar con su foto, su nombre y apellidos la amplísima nómina de imputados en los falsos ERE? Mire que si fuera eso...