Las mentiras de Rahola

«Declaramos que no existe en el Derecho Internacional ninguna norma que prohíba las declaraciones unilaterales de independencia. Declaramos que cuando hay contradicción entre la legalidad constitucional de un Estado y la voluntad democrática, prevalece esta segunda y declaramos que en una sociedad democrática, a diferencia de una dictadura, no es la ley la que determina la voluntad de los ciudadanos sino que es ésta la que crea y la modifica cuando sea necesario la legalidad». Esta frase, demoledora a favor del proceso de transición nacional, es un extracto de la opinión consultiva sobre la independencia de Kosovo del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.

Sin embargo, la frase es mentira. Así de simple, mentira. No es una interpretación de una supuesta resolución del alto tribunal. No, es simplemente pornografía al servicio de la independencia. La frase en cuestión ha sido utilizada por Carme Forcadell, presidenta de la Asamblea Nacional Catalana, y por Pilar Rahola, periodista y miembro del Consejo de la Transición Nacional. Ante las críticas en las redes sociales, las voceras de la citada resolución fantasma se refugiaron en un supuesto informe del Colegio de Abogados de Barcelona. El Colegio se desmarcó de inmediato porque también la excusa es mentira. No se tiene noticia de que la señora Rahola haya presentado la dimisión del Consejo. Una petición que ella hubiera planteado de forma vehemente si la metedura de pata la hubiera realizado otra persona. La musa de Artur Mas, su hooligan más irredenta, miente o por irresponsabilidad o a sabiendas, por mala fe. Cualquiera de estas hipótesis sólo tienen una conclusión: dimisión inmediata.

El independentismo catalán se está refugiando en la mentira o en la autointerpretación de la voluntad de los demás. El Barça, como todo el mundo sabe, jugará la Liga española como el Mónaco la francesa, sin que la Liga de Fútbol Profesional haya sido consultada ni el Gobierno de España haya dicho una palabra. La Unión Europea abrirá las puertas a una Cataluña independiente porque no puede echar a ciudadanos europeos, a pesar de que la UE ha dicho, por activa y por pasiva, que de entrada Cataluña quedaría al albur de los mercados y fuera de la Unión. Además, el paro bajará en un solo año un 10% y las pensiones no sólo se pagarán sino que subirán. ¡Faltaría más!

Mentira tras mentira, el independentismo ha creado su relato pero se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. La muestra es la última encuesta. Después de más de un año de propaganda y «comida de coco», empate. Su afamada mayoría por la independencia resulta que también es mentira.