Mareas que ahogan

La Razón
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Todos los partidos necesitan la movilización de sus electores. La derecha se lo ha jugado todo al miedo de que Sánchez vuelva a gobernar con los independentistas, el PSOE sabe que Vox provoca pánico en el electorado de izquierdas y está apelando al voto útil frente al tripartito andaluz.

Los mensajes van siendo más depurados a medida que avanza la campaña y se intenta que las imágenes corten con la precisión de un bisturí. Se ha pactado un debate a medida del presidente, en el que la aparición de Abascal le sirve tanto para dar imagen de fragmentación y radicalidad al tripartito, como para mostrar que el único en condiciones de frenarlos es el PSOE después del espectáculo que ha dado Podemos en los últimos meses.

Para terminar de aderezar el plato, el bueno de José Félix Tezanos ha hecho su trabajo y el último CIS es como una especie de complejo vitamínico en plena astenia primaveral.

Sin embargo, hay algunas circunstancias que deberían preocupar al presidente como, por ejemplo, que teniendo el gobierno, manejando los plazos, con la derecha partida y Podemos ausente del campo de batalla, los analistas serios todavía no se atreven a realizar una predicción.

Todo el mundillo demoscópico lo fía a la última semana, no solo por el elevado número de indecisos, prueba evidente de que ningún líder es capaz de entusiasmar ni a los suyos, sino porque sigue habiendo fugas de votos cruzadas que, probablemente, en los últimos días tendrán efectos determinantes.

Además, estamos ya en Semana Santa y los ciudadanos no están en las elecciones. Los actos que se diseñan son pequeños, pero no por ninguna estrategia de marketing político, sino porque los grandes partidos son incapaces de llenar espacios grandes.

También debería resultar preocupante para el sanedrín de la calle Ferraz que comparando el CIS con la mayoría de sondeos autonómicos exista tanta diferencia.

Obviando fenómenos locales como el de Compromís en Valencia, no deberían producirse brechas entre las expectativas socialistas nacionales y las de territorios como, por ejemplo, la Comunidad de Madrid, en donde los socialistas sacarían 8 puntos menos que en las elecciones generales.

Habrá algún malicioso que lo atribuya a la presunta falta de oposición durante estos cuatro años, a la ausencia del candidato e incluso, los más mordaces lo atribuirán a las purgas internas y a la desmovilización interna que ha provocado la recuperación de poder del ex líder que protagonizó el tamayazo.

Sin embargo, hay un hecho en política consistente en que cuando la marea sube, todos los barcos flotan. Si el PSOE estuviese tan fuerte como dicen los sondeos, lo estaría en todos los sitios, como ha sido siempre.

Pedro Sánchez ha optado por un perfil bajo, le han aconsejado como a Susana Díaz en las elecciones andaluzas, dando por hecho que el PSOE ganará sin problemas.

El PSOE necesita ganar, aunque solo sea porque tener presidente con 85 escaños es un poco desafortunado. En esta ocasión vencer no es sinónimo de gobierno, la marea te puede hacer flotar o te puede ahogar.