Visita de Obama a España

Mentiras y milagros

La Razón
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Es milagroso. En los diez minutos que estuvieron con Obama, según cuentan ellos, a Sánchez, Rivera e Iglesias les dio tiempo a todo. El líder de Ciudadanos, explicó al presidente de EEUU la situación política y le reiteró el compromiso de su partido en fortalecer las relaciones entre ambos países. Lo del secretario general del PSOE todavía tiene más mérito, porque habló de baloncesto, viró luego a la actualidad y todavía tuvo tiempo de charlar sobre las relaciones EEUU-UE y de reflexionar sobre el impacto del Brexit.

Lo que ya es de aurora boreal es lo del de Podemos, quien fue capaz de disertar sobre política estadounidense y hasta de transmitir al ocupante de la Casa Blanca su afinidad con el senador Bernie Sanders. Y además, de darle un libro sobre los voluntarios estadounidenses que vinieron hace 80 años a luchar en las filas republicanas durante la Guerra del 36.

Todo eso en menos de tres minutos, con los saludos y presentaciones pertinentes y posando para una foto.

Sólo en leer la larga engolada dedicatoria manuscrita que adjuntaba el de la coleta, Obama perdió por lo menos 30 segundos. En la «photo opportunity» debió echar otro tanto. Sumen a eso lo que se pierde en las presentaciones y díganme si se tragan el cuento del «encuentro planetario» puesto en circulación por los implicados.

Vaya por delante que no me parece mal la idea de presentarse a esos saraos oficiales con un regalo en la mano.

Da igual que la legislación norteamericana prohíba que el agasajado se quede con cualquier objeto cuyo precio supere los 20 dólares.

Lo importante es el detalle. Siempre es difícil acertar, pero el jamón de Rajoy ha sido un puntazo.

Y sabemos que va a acabar en el buche de los agentes del Servicio Secreto o en alguna oficina social, pero de lo que se trataba era de promocionar la Marca España y a estas alturas, con Nadal lesionado y la Selección de fútbol hecha unos zorros, no es mala carta de presentación.

Bastante mejor que la bolsa de golf de Hermès que le dio Sarkozy, las dos cabras de plata del emir de Qatar, el posavelas en forma de caravana de camellos del presidente de Kazajistán, el conejo de porcelana de los comunistas chinos o la bicicleta de bambú con que volvió de Filipinas. Y más presentable que el tubo con semen de caballo de carreras, valorado en 10.000 euros, que recibió en su día la Reina de Inglaterra.