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Andrés Sánchez Magro

Se acabó el Morante Tour

La Razón
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La tarde del coso carabanchelero de Vistalegre ha tenido como noticia el cierre triunfal de la gira morantista. Planteada como si fuera una estrella de rock, la temporada de Morante de la Puebla ha ido cogiendo velocidad especialmente desde la corrida de Bilbao. La mala elección del ganado, abusando de «Zalduendos», no ha opacado un planteamiento estético profundo y de autenticidad. Con los oscuros propios de un genio, con los altibajos propios de este personaje, el 2014 no ha podido acabar con mejor epílogo en la tarde de Madrid. Y parte de este éxito hay que concedérselo a la empresa que ha programado un espectáculo perfecto de concepto, con la única mácula de esa horterada de nombre «The Maestros». Una orquesta sinfónica, toros en puntas, ambiente de gran acontecimiento y caché cultural para una tarde de toros. Cuando pase la resaca del Morante Tour 2014, tal vez convengamos que algo está cambiando en el planeta taurino. Nuevos lenguajes para buscar nuevos públicos, para que la parroquia se aglutine entusiasta en torno al héroe con la única sombra de unos astados que por lo común han sido de poca presencia y escasas fuerzas. Un heterodoxo en el siglo XXI, tal vez el único que junto a José Tomás pueda mantener la llama sagrada de la Tauromaquia. Morante, con sus excesos, su colección de habanos y esencialmente con unas verónicas mecidas y con ese toreo de muleta en corto y por derecho que le han hecho grande. ¡Viva Morante!