Volar

La RazónLa Razón

Les escribo desde una mesa de Barajas donde suponía que había un enchufe para poder cargar este ordenador.

He probado ya en seis. Ninguno funciona.

Tampoco funciona el motor del avión, así que llevamos dos horas de retraso sin ningún tipo de explicación ni por parte de Aena y tampoco de la compañía aérea.

La verdad es que saber que en tu aparatito hay una turbina que no funciona crea cierto desconcierto entre el pasaje y nos miramos los unos a los otros intentando que sea otro el que diga: «Está la cosa como para subirse alegremente».

Además de eso, en el control, he pitado. He pitado y me han quitado dos botes de crema. Al descalzarme, he visto que llevo una patata en el calcetín. Y cuando ya iba a calzarme me han sometido al test de explosivos y encima, encima de todo y para terminar de amargarme el día, he dado negativo.

Con la ilusión que me habría hecho poder pasar, aunque solo fuera durante unos minutos, una mujer bomba. «Se recuerda a los pasajeros que deben estar puntualmente en la puerta de embarque». «Se aconseja a los pasajeros que permanezcan atentos a las pantallas informativas de su vuelo, que puede sufrir cambios».

Les saludo presa desde Barajas.

Sin poderme ir a mi casa, sin volar, y sin batería. Qué bonita es la aviación.