Los sindicatos lanzan la campaña de la izquierda

La Razón
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Tras el Primero de Mayo se entiende el desprestigio de los sindicatos de clase de este país y la desafección de la ciudadanía hacia ellos. Las intervenciones de los secretarios generales de CC OO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Josep María Álvarez, respectivamente, arrumbaron los problemas de los trabajadores y se centraron en los mensajes electorales de la izquierda. El Día Internacional del Trabajado fue la excusa para arrancar la campaña contra el PP. Toxo y Álvarez pidieron el voto «masivo» en las próximas elecciones para ese Gobierno de la izquierda que ellos tildan del cambio. Su papel parece que será calentar la calle para minimizar la abstención, que tanto preocupa al PSOE. Incluso amenazaron ya con una huelga general para pedir la derogación de la reforma laboral. Lo de ayer ratifica que el papel presente de los sindicatos es el de agentes políticos al servicio de los partidos que apadrinan las políticas que pusieron al Estado del Bienestar al borde del colapso. Desde ese punto de vista, las estructuras dirigentes de UGT, Comisiones y compañía son nocivas para el interés general, aunque importantes para la izquierda. Es lógico su descrédito entre la gente. Mantenidos por el Estado, han entrado en campaña con la esperanza de que un Gobierno amigo les devuelva los privilegios que el del PP les retiró.