Tribuna

La mejor de las narrativas

En la guerra que sufre Europa en Ucrania la historia es un factor clave. Proporciona el sentido a muchas de las acciones y reacciones por parte de unos y otros

Las narrativas, el relato, las imágenes en televisión, cine o en determinadas aplicaciones visuales son las principales herramientas de la persuasión política. De nada sirve tener un programa electoral bien elaborado y presentado, incluso de nada sirven las declaraciones en público, pues para los que manejan esas herramientas los hechos no importan, sino su percepción y lo que queda en la memoria individual y colectiva es lo verdaderamente relevante.

Recuerdo en mi experiencia en Kabul como la base no visible de las operaciones era la guerra, insidiosa, imperceptible, de las percepciones. La utilización de las percepciones erróneas de una y otra parte condicionaban la guerra con el objetivo central de controlar a la población civil, ponerla de nuestro lado. Algo muy difícil pues cuando se echaba de una zona a los insurgentes, no permanecían las fuerzas OTAN por mucho tiempo, y al abandonar la zona, los insurgentes regresaban y entonces las represalias eran terribles. En definitiva, los insurgentes permanecían pero las fuerzas OTAN no, la percepción se mantenía y el resultado final predecible.

La persuasión es la clave en la actualidad política, y para ello las percepciones, o si me lo permiten la guerra de las percepciones y la memoria, es decir la guerra cultural, lo dominan todo. En ese dominio, según refieren algunos, «quien denomina, domina», domina en particular las percepciones, la memoria, los recuerdos. Por eso mismo la intención política de controlar el relato histórico, la memoria histórica y ya en el desiderátum la memoria democrática, no es baladí. Quien denomina domina la discusión y el relato en algunos medios de comunicación y terminas repitiendo inconscientemente lo que te están induciendo en tu mente. De nada sirve el «facta non verba» de la cultura grecolatina. Los hechos no importan, su percepción es lo relevante.

Se menciona a veces, y no sin razón, que la Historia es la mejor de las narrativas cuando se instrumenta como herramienta para conseguir determinados fines. Permítanme un ejemplo: La Historia del Imperio español ha sido narrada por el mundo anglosajón, principalmente Inglaterra y Holanda entonces, y también Francia, como instrumento de persuasión y guerra cultural. Lo que no pudieron conseguir por las armas lo lograron por la narrativa. Los intentos actuales de escribir nuestra propia historia y olvidar la tergiversada que escribieron nuestros enemigos históricos es muy loable, pero choca con las percepciones, con la memoria consolidada en muchas naciones a lo largo de mas de 500 años. Quien denomina, domina, la Gran Armada española nunca la denominó Felipe II como la «Invencible», ese calificativo aparece en el relato inglés atribuido al rey Felipe, pero es falso. El gran rey la llamaba, según consta, la «Grande y Felicísima Armada». Sin embargo, hasta el siglo XXI incluso en los libros de historia españoles aparecía como Invencible, nos creíamos su relato y no constaba la tremenda derrota que sufrió la «contra Armada inglesa» al año siguiente, en La Coruña, Lisboa y Azores a manos de la Armada española, que regresó con pocas pérdidas de Inglaterra, y de la valentía de los coruñeses, recuerden a María Pita.

Efectivamente, la Historia es la mejor de las narrativas, es un instrumento del llamado «soft power» que algunos traducen como poder blando pero que en realidad es «virtuoso», por la relevancia de sus instrumentos. En la guerra que sufre Europa en Ucrania la historia es un factor clave. Proporciona el sentido a muchas de las acciones y reacciones por parte de unos y otros y convence a los aliados y supone apoyos que unos y otros reciben. Al final el relato histórico de lo que acaba de suceder se mezcla con la historia del siglo pasado, el siglo mas violento en la historia de Europa, creando la narrativa más adecuada a cada propósito.

La Historia y la Geografía son los factores clave en cualquier conflicto. Un magnifico libro de Kaplan se titula «La venganza de la geografía». Pues bien, estos dos factores han estado ausentes en el análisis del conflicto en Ucrania predominando la narrativa y el relato interesado.

La resolución militar del problema de seguridad surgido en Ucrania no tiene por qué estar en relación directa con la resolución política del mismo, es decir, con la Paz, que es la finalidad de todas las guerras según los clásicos del XVIII, aunque creo que en este caso no va a haber ganador, por lo que fijar los términos de la Paz tendrá que ver con la situación final en el teatro de operaciones, con la geografía y su maldición y con la Historia, la verdadera narrativa.