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El punto y el poder en el que coinciden Trump y Sánchez
El inquilino de la Moncloa, para empezar, suele convencer de casi todo y sin problemas a sus partidarios, algo en lo que también Trump es un verdadero maestro. Y ambos saben que eso es poder
Abhijit Banerjee es un economista indio-norteamericano, premio Nobel de Economía (2019), compartido con su mujer, Esther Duflo y con Michael Kremer, por sus estudios experimentales para aliviar la pobreza global. Profesor del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts y premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento (2009), defiende que «las personas que saben contar historias son muy poderosas. Donald Trump, al fin y al cabo, es un muy buen contador de historias, y eso es poder». Cualquiera que, de forma desapasionada, siguiera ayer la comparecencia de Pedro Sánchez ante los medios de comunicación, incluida por supuesto su tradicional larga introducción, llegaría a la conclusión de que el inquilino de la Moncloa –al César lo que es del César– es un muy buen contador de historias, lo que no significa que esas historias sean ciertas. Ambos asuntos, la habilidad de contar y la veracidad o no de lo que se dice, hacen confluir a dos personajes tan distintos y tan en las antípodas como el futuro presidente americano y el líder de los socialistas españoles.
Pedro Sánchez, consciente sobre todo del poder que concede contar bien historias, describió ayer España como un país idílico, con el mayor crecimiento entre los grandes de la Unión Europea, con unos avances sociales espectaculares gracias a su Gobierno y también con grandes ayudas a los afectados por la Dana en la zona valenciana. Todo, minutos después de que el Consejo de Ministros aprobara la prórroga del discutido impuesto a las empresas energéticas que, como en el caso del aplicado a los bancos, repercutirían en sus clientes los usuarios. Sánchez lo cuenta de tal manera que, por ejemplo, parece que ese impuesto exprimirá a las «odiadas» eléctricas, pero calla –claro– que no saldrá adelante en el Congreso porque no tiene la mayoría necesaria para ello. Algo similar ha dicho sobre la amnistía. Él ha cumplido al aprobarla, aunque –por culpa de los jueces– todavía no le alcance a Carles Puigdemont, con quien, por cierto, no rechaza reunirse, eso sí, sin que haya fecha de momento. Las habilidades de comunicación de Sánchez son evidentes –algo que no tienen todos los líderes políticos, incluido alguno de la oposición– y sus adversarios y detractores deben tenerlo bien presente. El inquilino de la Moncloa, para empezar, suele convencer de casi todo y sin problemas a sus partidarios, algo en lo que también Trump es un verdadero maestro. Y ambos saben que eso es poder, como explica Banerjee. Feliz Navidad.
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