El adiós del salesiano que hizo frente a la borrasca

Tarcisio Bertone- Actual secretario de Estado de la Santa Sede

Siete años. Intensos. Convulsos. El cardenal Tarcisio Bertone se despide de la Secretaría de Estado del Vaticano después de estar al frente de la transición más insólita en la historia reciente de la Iglesia: la renuncia de un Papa. Lo hace poco antes de cumplir los 79 años tras una vida dedicada, primero a la educación universitaria como salesiano y hasta ahora en la Santa Sede. Su trabajo al servicio de la Iglesia como hombre de confianza de Benedicto XVI no ha estado exento de dificultades. Cuando apenas llevaba unas semanas en el cargo, tuvo que afrontar la tormenta que generaron las palabras del Papa en el histórico discurso de Ratisbona. Pero sería el caso «Vatileaks» y las denuncias sobre la falta de transparencia en la banca vaticana y la Curia, lo que le llevó a enfrentarse a las cuestiones más espinosas dentro de la misión que le encomendó el Papa alemán. «Es evidente que la Iglesia es una roca que resiste a las borrascas. Es un punto de referencia inequívoca para muchísimas personas e instituciones de todo el mundo. Por esto tratan de desestabilizarla», aseguró entonces en cardenal que no dudó en denunciar que «la publicación de múltiples cartas y documentos enviados al Santo Padre constituye un acto inmoral de gravedad inaudita». Futbolero confeso –intenta no perderse los partidos de la Juve–, Bertone continuará todavía unos meses al frente hasta que se haga efectivo el relevo. Además, continúa como camarlengo -administrando los bienes e ingresos de la Santa Sede-, además de estar al frente de la Comisión Cardenalicia que se ocupa de gestionar el IOR, esto es, la banca vaticana. En la curia romana es miembro además de las congregaciones para la Doctrina de la Fe, el Clero, las Iglesias Orientales, los Obispos y la Evangelización de los Pueblos.