“El Covid-19 no ha limitado los equipos de Cardiología para tratar urgencias”

El presidente de la Sociedad Española Cardiología, el doctor Ángel Cequier, explica la vinculación entre Cardiología y coronavirus y asegura que las Urgencias son un lugar seguro a pesar de la pandemia

Ángel Cequier, presidente de la Sociedad Española de Cardiología
Ángel Cequier, presidente de la Sociedad Española de CardiologíaEmanuele CiccomartinoEmanuele Ciccomartino/Sociedad E

-¿Qué vínculos hay entre coronavirus y afección cardiaca?

Un aspecto importante a destacar es que los pacientes con enfermedades cardiovasculares no tienen, a priori, un mayor riesgo de contagiarse por el Covid-19. Sin embargo conocemos que si los pacientes con enfermedad cardiovascular se contagian tienen una mayor posibilidad de desarrollar complicaciones, y complicaciones en ocasiones muy graves. El Covid-19 puede tener dos tipos de efectos sobre el corazón: un efecto indirecto, que es el más frecuente, en el que como consecuencia de la infección por el virus y su afectación más frecuente sobre los pulmones puede provocar neumonía e insuficiencia respiratoria con lo que los pacientes tienen niveles de oxígeno en sangre más bajos. Si esta situación si se produce en un paciente con una enfermedad cardiovascular ya existente o con múltiples factores de riesgo (hipertensión, diabetes, obesidad, etc ) puede ser crítica.

Aunque originada en el pulmón, la falta de oxigeno puede descompensar el sistema cardiocirculatorio y desencadenar angina de pecho o infarto agudo de miocardio, producir daño en el propio miocardio, o incrementar la sobrecarga sobre el corazón produciendo insuficiencia cardiaca. Este tipo de efecto del virus es la más frecuente. Menos frecuente, o al menos con menor conocimiento en el momento actual, es el efecto directo del virus sobre el corazón. Este efecto directo es consecuencia de la importante inflamación generalizada que provoca el virus en todo el cuerpo y que puede afectar también directamente al propio musculo cardiaco (miocarditis) y también provocar daño en las paredes de las arterias coronarias con lo que puede adicionalmente desencadenar daño en el miocárdico o infartos agudos de miocardio.

-¿Cuántos infartos de pacientes libres del virus se están produciendo en domicilios porque los afectados tienen miedo de acudir al hospital por miedo a infectarse?

Actualmente desconocemos con precisión el número exacto de infartos que se están produciendo en pacientes que se quedan en sus domicilios. En los primeros días de la pandemia observamos que el numero de pacientes que eran atendidos con infartos de miocardio en diferentes hospitales españoles se habían reducido sustancialmente. La Asociación de Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología hizo un análisis comparando la última semana de febrero, (periodo antes de la aparición del brote), con la tercera semana de marzo (momento en la cual la pandemia estaba en plena expansión).

En la semana de pandemia se documentó una marcada reducción en el número de pacientes con infartos agudos de miocardio que habían sido atendidos en 70 hospitales españoles. De un total de 430 pacientes en la semana antes de la pandemia el número de infartos tratados se redujo a 258 en la semana del brote, una reducción de aproximadamente un 40 %. En mayor o menor grado esta reducción se observó en todas las comunidades. Aunque las causas probablemente son varias, (el confinamiento obliga a evitar ejercicios físicos Intensos o estrés profesional que sabemos que son desencadenantes de infartos), pensamos que la principal causa es el temor o miedo de muchos pacientes a acudir a los servicios asistenciales u hospitalarios por el riesgo de contaminación o de contagio. Es muy posible que pacientes con pocas molestias o molestias moderadas relativicen sus síntomas y pasen los infartos enteramente en sus domicilios Solo aquellos pacientes que presentan complicaciones graves asociadas a los infartos son los que consultan a los servicios asistenciales, generalmente tarde, cuando los infartos ya están totalmente instaurados. Considerando que el tratamiento del infarto agudo de míocardio es abrir mediante un cateterismo cardíaco la arteria coronaria obstruida con la mayor rapidez posible, la no asistencia o el retraso en la asistencia a estos pacientes condiciona que los infartos son mucho más extensos, con una afectación mucho más importante del corazón y que se asocian claramente a complicaciones agudas, o a medio o a largo plazo. Es importante resaltar que los servicios de cardiología de los hospitales españoles siguen estando totalmente preparados para atender a los pacientes con infartos agudos de miocardio y que la pandemia Covid-19 no ha modificado ni limitado a los equipos de cardiología para tratar a dichos pacientes. Es importante remarcar que cada minuto cuenta, pues el retraso en el tratamiento del infarto conlleva un aumento de la morbi-mortalidad. Pedimos a los pacientes que si sienten síntomas de infarto llamen inmediatamente al 112 para que se active el código infarto, que tan buenos resultados y tanto beneficio ha demostrado en los últimos años.

-¿Por qué fallecen muchos enfermos de coronavirus de muerte súbita? Es algo que está ocurriendo con muchos pacientes graves que se encuentren ingresados en los hospitales.

La evidencia que tenemos hasta el momento actual es que las tasas de muertes súbitas no son más frecuentes en los pacientes con coronavirus. Lo que es indudable es que los pacientes de edad avanzada , los pacientes con enfermedad cardiovascular conocida o las personas con factores de riesgo cardiovascular (con hipertensión, diabetes u obesidad) tienen un mayor riesgo de presentar complicaciones graves cuando se infectan. Un aspecto muy importante es que las personas de edad avanzada son al mismo tiempo las que tienen una mayor probabilidad de tener enfermedad cardiovascular asociada, conocida o no conocida. Una complicación respiratoria grave del coronavirus en este tipo de pacientes puede llevarlos a una situación de extrema vulnerabilidad con una mayor probabilidad de desarrollar complicaciones cardiovasculares graves como daño miocárdico extenso, infartos de miocardio, descompensación de insuficiencia cardíaca y un mayor riesgo de muerte.