Niños y pre-adolescentes frente a la posibilidad de salir a la calle. ¿Quieren hacerlo?

¿Les generará aún más frustración estar en la calle y no poder divertirse como acostumbraban? Preguntamos a un experto.

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A partir de mañana se permite a los niños hasta 14 años salir de casa, con restricciones. Es el primer “alivio” de la situación de confinamiento que vivimos y que parecía lógica desde hace mucho tiempo. Pero las reacciones de los más pequeños pueden ser inciertas, ya que por fin podrán recupera algo de su entorno de juegos, pero pueden no entender las limitaciones. ¿Sentirán aún más frustración de la que ya tienen? “Efectivamente las expectativas pueden generarles un sentimiento de frustración al no llegar a entender las causas que motivan ese límite, pero el beneficio de salir el mucho mayor a la incomprensión que pueden sentir por no permitirles acercarse a otros niños. El simple hecho de salir generará unos sentimientos positivos en ellos. Es necesario explicarles, adaptándose a su edad, cuáles son las cosas que podemos hacer en la calle y cuáles no y por qué”, explica Félix Notario, jefe de la Unidad de pediatría de la Clínica HLA El Rosario y miembro del equipo de la Asociación Española de Pediatría con el que ha estado en contacto el Ministerio de Sanidad para dar luz verde a este decreto.

La presión para dejar salir a los niños ha llegado desde muchos sectores de la sociedad, y de la política. La medida ha tardado mucho más de lo lógico y deseable. “Las causas han sido varias: miedo a los contagios, desconocimiento de cuál era la mejor manera de llevarla a cabo, el error de pensar que los niños son los más resistentes y que se adaptan a todo...Lo importante es haber conseguido el propósito, el cual era tan necesario”, añade.

Sentimientos encontrados

La inactividad, la sobrecarga de trabajo escolar, la falta de contacto con sus amigos y compañeros, entre otros muchos cambios en su rutina habitual, está afectando de un modo muy serio a niños y adolescentes. En los niños, los sentimientos más habituales durante esta cuarentena son los de enfado, rabia, tristeza, miedo, apatía e incertidumbre; en los adolescentes se mantiene la desmotivación y se le suma la ansiedad, frustración, irritabilidad, tristeza y soledad. “Más que de un grupo de edad depende de la situación personal de cada familia y de la rutina que llevase antes ese menor. Los más pequeños sienten rabia de no poder salir o seguir jugando en el parque y no llegar a entender que sucede y los adolescentes sienten una desmotivación enorme porque todo lo que les interesaba se ha paralizado y porque se sienten abrumados por pasar tanto tiempo en casa con sus padres”, matiza el experto.

¿Cómo les motivamos a salir de casa?

No todos los niños van a querer cambiar una rutina a la que ya se han casi adaptado (con más televisión, más tiempo jugando con pantallas, etc) por salir a la calle a pasear. ¿Podemos motivarlos de algún modo? Notario nos da algunos consejos: “Haciendo rutas conocidas con el niño que le recuerden la rutina y las cosas que le gustaban antes del aislamiento puede servir como acercamiento a su normalidad. Hablar de temas diferentes a los que nombramos en casa para una mayor desconexión, permitir una actitud más activa (que anden más rápido, estén mas eufóricos, den algún salto...), elegir un horario donde la luz esté presente, lo cual mejorará su humor, entre otras. No debemos convertir salir en una obligación, si no en una vía de escape”.

¡Suerte!