Terreno sembrado contra la privada y los laboratorios

Sanidad se hace eco de las ideas trasnochadas de un grupo de conocidos sanitarios socialistas cuyo tiempo ya pasó

Aunque le atribuya la beligerancia a Podemos, el PSOE tiene entre ceja y ceja a la industria farmacéutica y a la sanidad privada. Para arremeter contra la primera está aprovechando el camino que le han sembrado sanitarios de su propio partido, muy conocidos por sus ideas trasnochadas y radicales sobre cómo debe ser el Sistema Nacional de Salud.

Fruto de ello son las acusaciones del sobrecoste de los medicamentos que vienen recogidas en un plan de acción para la transformación sanitaria que ha impulsado el número dos del Ministerio, Faustino Blanco, desaparecido en toda la pandemia. También lo es la prohibición propuesta de que la industria financie a sociedades científicas y asociaciones de pacientes, como si los laboratorios fueran demonios y los médicos y los representantes de los enfermos entes ávidos de corromperse.

Para arremeter contra la privada, Sanidad ha aprovechado el mismo documento. A los lumbreras que lo han redactado no se les ha ocurrido otra cosa que propugnar, nunca directamente, claro, la supresión del modelo Muface, así como el fin de la desgravación de la que se benefician las empresas por los seguros de salud de sus empleados.

Si se acometieran tales desatinos, la sanidad pública se poblaría de golpe de cinco millones de pacientes adicionales y colapsaría víctima de la infrafinanciación y unas listas de espera que ya se encuentran en su máximo nivel histórico.