La mentira del dióxido de cloro, y otros fiascos defendidos por “médicos”

La Organización Médica Colegial (OMC) emite un informe en el que indica que los productos derivados de este compuesto no son seguros ni eficaces para ningún uso, incluida la infección causada por el nuevo coronavirus. El Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM) elabora un documento donde informa de que su actitud será de tolerancia cero ante falsedades y manifestaciones negacionistas.

El Observatorio de la Prescripción de la Organización Médica Colegial (OMC) ha emitido un informe en relación al uso de productos de dióxido de cloro para el tratamiento de la COVID-19, en el que se concluye que “no son seguros ni eficaces y, además, ponen en peligro la salud del paciente, en las dosis y métodos que describe el fabricante, por lo que se desaconseja su uso para esta u otras enfermedades”. El documento surge como reacción a las declaraciones realizadas por médicos que componen el COMUSAV (Coalición Mundial de Salud y Vida), una asociación independiente, en las que aseguran que el dióxido de cloro acaba con el coronavirus. “Este informe deja claro que el dióxido de cloro no cura, y que no existe evidencia científica que avale su eficacia y seguridad, por lo que se trata de una sustancia nociva para la salud”, ha resaltado el coordinador del Observatorio, Pedro Hidalgo.

La Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), dependiente del Ministerio de Sanidad, tuvo conocimiento de la comercialización a través de Internet (no de canales farmacéuticos) de un producto llamado Mineral Miracle Solution, compuesto de clorito sódico, y que “presumía” de curar enfermedades de todo tipo, entre ellas, la infección por Covid-19. Sin embargo, no estaba autorizado por la Agencia, por lo que solo podía comprarse en el mercado ilegal. Considerando que su consumo, siguiendo las indicaciones del fabricante, suponía un grave peligro para la salud, la AEMPS resolvió ordenar que se procediera a su retirada del mercado.

Alerta ante actitudes peligrosas

Pero este no es el único fiasco nacido a la luz de la pandemia. Desgraciadamente, en momentos críticos como los que estamos viviendo, afloran a la superficie muchas trampas, fabulaciones, engaños y manipulaciones que persiguen el beneficio de unos pocos a costa de las salud de muchos. Por ello, las organizaciones de profesionales sanitarios se mantienen alerta para detectar posibles fraudes, especialmente cuando vienen avalados por compañeros de profesión. Es el caso de los posicionamientos negacionistas sobre la existencia del SARS-CoV-2, la validez de las pruebas PCR y/o sobre las medidas preventivas, defendidos por médicos. Por ello, la Directiva del Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) ha emitido un documento que recuerda que la actitud y los mensajes de estos profesionales, contrarios a la evidencia científica disponible, constituye una grave irresponsabilidad y supone un peligro para la salud pública. Pero, además, estas conductas violan las normas deontológicas de la profesión médica. En este contexto, la institución ha informado a sus miembros de cual va ser su actitud, de tolerancia cero, ante estas manifestaciones. Entre sus compromisos, el expedientar a los médicos que propaguen o favorezcan comportamientos contrarios a la ética y a la ciencia, denunciar actitudes permisivas para cualquier manifestación que conlleve riesgos de salud para las personas que a ellas asistan y llevar ante las autoridades competentes cualquier comportamiento sectario o negacionista, “ya que gozamos de un sistema sanitario, así como un desarrollo científico y tecnológico que hacen que la esperanza y la calidad de vida hayan aumentado de forma significativa en los últimos cien años”, señala el documento. “Como profesionales médicos, es nuestro deber trasladar a la población un mensaje de responsabilidad y no dar credibilidad a estas teorías pseudocientíficas. El compromiso de los ciudadanos con el mantenimiento de las normas dictadas por las autoridades sanitarias es una herramienta imprescindible para protegernos de la trasmisión de la COVID-19″, concluye.