Melatonina y Covid-19 ¿existen evidencias de peso?

Desde hace meses, esta molécula, indicada para el tratamiento del insomnio, está siendo evaluada cómo posible agente preventivo y curativo frente al Covid-19. Los estudios al respecto están aún en fase preclínica, por lo que los expertos aconsejan prudencia.

Cuando nos enfrentamos a una enfermedad nueva, como es el caso del Covid-19, que además irrumpe de un modo inesperado poniendo el mundo patas arriba, la circunstancia exige que se evalúe con celeridad la eficacia de moléculas ya aprobadas y disponibles, indicadas para otras patologías, en la nueva enfermedad. Uno de los primeros principios activos de los que se habló como posible vía de tratamiento para la infección producida por el nuevo coronavirus fue la dexometasona, un corticoesteroide que actúa como antiinflamatorio e inmunosupresor. Después han venido otros: hidroxicloriquina, tocilizumab, azitromizina... Sin embargo, hoy por hoy el único fármaco aprobado por la FDA para su uso en pacientes con Covid-19 ha sido remdesivir, un antiviral que impide la replicación de los virus al insertarse en nuevos genes virales, y que ya se había usado para el tratamiento del Ébola y la hepatitis C, pero sin demasiado éxito. En este contexto, hace relativamente poco se empieza a hablar de la molécula melatonina, una hormona producida por el propio cuerpo y conocida por ser la de reguladora de los ritmos circadianos (ciclos sueño-vigilia), como posible agente preventivo y modulador de la infección que ha matado a cerca de un millón de personas en el mundo. Pero, ¿qué relación puede tener un fármaco para inducir el sueño con el Covid-19?

A examen

Parece que la clave se encontraría en su poder antiinflamatorio antioxidante e inmunosupresor, que le permitiría atenuar la reacción exagerada de la respuesta inmune innata y el exceso de inflamación (la llamada “tormenta de citoquinas”) que se producen con la infección por Covid-19, promoviendo la actividad inmune adaptativa. Así lo han mostrado diversas investigaciones preclínicas, entre ellas una realizada en julio por un equipo de Estados Unidos y España, en el que participó el cardiólogo del Hospital Universitario de Canarias Alberto Domínguez, que lleva investigando esta molécula desde hace 20 años. En este trabajo se definía también el algoritmo terapéutico que podría ser eficaz para su uso en pacientes con Covid-19 grave: una dosis total de al menos 120 a 1000 ug / kg / peso del sujeto, y por vía intravenosa.

Otra de las esperanzas que algunos investigadores ven en este fármaco es que pueda servir de agente preventivo frente a la infección, especialmente en personas de riesgo, como embarazadas, personal sanitario o policías, entre otros.

Pero todo está aun en el aire. Por el momento, existen seis ensayos clínicos en marcha en el mundo para evaluar si hay o no evidencia suficiente sobre su eficacia en la infección por Covid-19. Solo dos de ellos están en fase 2, entre ellos uno en España, que está analizando si una novedosa formulación de administración intravenosa a base de melatonina, desarrollada por una empresa española, aporta beneficio clínico en profilaxis pre-exposición al SARS-CoV-2. Los primeros resultados se esperan en octubre.

Farmacéuticos piden prudencia

Desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) aconsejan que se mantenga una actitud de sensatez y moderación hasta que exista una evidencia científica real. “Si bien debe celebrarse el inicio de estudios clínicos con potenciales alternativas terapéuticas, debe imperar la prudencia hasta que se divulguen los resultados de las investigaciones en curso. No se debería considerar actualmente la melatonina como una opción en el tratamiento sistemático de la Covid-19”, señalan como postura oficial.

El objetivo no es otro que evitar una falsa alarma sobre una molécula que aún no ha demostrado evidencia científica en otra cosa que no sea la inducción del sueño. “Nos preocupa que se publiquen informaciones en las que se afirma, de un modo categórico, que la melatonina es eficaz tanto para la prevención como para el tratamiento de la infección causada por el nuevo coronavirus, ya que aun no hay nada demostrado”, señala Carlos Fernandez, farmacéutico del Área de Información del Medicamento del Consejo. “Por ahora, hablar de la utilidad de esta molécula más allá de sus indicaciones aprobadas no es otra cosa que hacer conjeturas, que son ciertamente peligrosas en momentos de incertidumbre como este", añade.