¿Pueden los bebés hacerse tomografías computarizadas?

Un recién nacido de dos días se somete a esta prueba de baja radiación para confirmar una malformación vascular

La realización de tomografías computarizadas en bebés no es muy común, pero hay ocasiones en las que son necesarias, como para analizar malformaciones congénitas cardiovasculares o problemas en el cierre de las fontanelas craneales en recién nacidos (craneosinostosis).

«Las utilizamos en casos muy seleccionados, como malformaciones vasculares por ejemplo; también en casos de malformaciones óseas. A tan temprana edad intentamos evitar en lo posible la radiación en los recién nacidos y, en los casos en los que realizamos esta clase de pruebas, el beneficio de la obtención de la imagen supera el riesgo», cuenta Vicente Martínez de Vega, jefe del servicio de Diagnóstico por Imagen del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.

Esto fue lo que pasó con un bebé de dos días de vida al que se tuvo que realizar una tomografía computerizada (TC) de ultra baja radiación para confirmar la presencia de un doble arco aórtico, es decir, dos ramas de la aorta que rodean la tráquea y el esófago del bebé. La detección de este caso se realizó intraútero; sin embargo, una vez nacido, el pequeño fue sometido a esta prueba para tener una visión más precisa de la lesión que tenía para planificar una cirugía.

«Esta patología se da en recién nacidos que no sólo tienen un cayado aórtico, sino dos. En estos casos el cayado derecho suele ser el dominante», explica la doctora Ana Álvarez, del Servicio de Diagnóstico por la Imagen. «Estos bebés sufren un riesgo de estenosis de la vía aérea o digestiva y pudiendo presentar tos recurrente, neumonías de repetición y problemas para tragar que sería necesario corregir quirúrgicamente», continúa la experta.

Pero, ¿supone algún riesgo para el recién nacido someterse a este tipo de radiación tan temprano? «Someter a una prueba diagnóstica, tanto en el caso de bebés como en adultos, conlleva un riesgo. En recién nacidos éste es mayor porque sus células se dividen más que en un adulto. Una sola radiografía puede producir cáncer, pero esa probabilidad es bajísima. Al reducir el campo de visualización y el tiempo de exposición, se rebaja la dosis al mínimo posible en la actualidad», apunta Martínez de Vega.

«Si no tuviéramos una tomografía de ultra baja radiación probablemente hubiésemos intentado conseguir la información que necesitábamos a través de una resonancia magnética. En este caso que hemos reducido el 80% la dosis. Los equipos como los que dispone Quirónsalud Madrid son untrarrápidos y de ultra baja radiación y permiten llevar a cabo la prueba en apenas 30 décimas de segundo. El estudio se realizó con sincronización cardiaca que permite la adquisición de la imagen en un momento determinado del ciclo cardiaco del recién nacido», asegura el doctor Martínez de Vega.

Diferencias

Esta no sería la única diferencia que existe entre una tomografía computarizada «tradicional» y una de ultra baja radiación. Así, por ejemplo, las realizadas en bebés requieren una mayor resolución. La inyección de contraste no se puede aplicar mediante un inyector convencional porque el tiempo de tránsito en bebés se inoculan cantidades de contraste muy pequeñas (en este caso 6 cc.) y el tiempo de transito es casi instantáneo.

Además, «sobre todo, un adulto colabora conteniendo la respiración (apnea) y un bebé no. Pero estos escáneres son tan rápidos que reduce mucho los artefactos (visualizaciones de imágenes borrosas). En adulto también las estructuras corporales son más grandes lo que hace que todo sea más sencillo que en recién nacidos, pero aún así se pueden conseguir imágenes perfectamente diagnósticas que ayuden al cirujano a realizar su intervención de forma segura», concluye el jefe del Servicio de Diagnóstico por Imagen del Hospital Quirónsalud Madrid.