Fernando Díaz: “Según Nutri-Score, la margarina es más sana que la mantequilla”

No solo Carlos Ríos (@realfooding) considera fallido el nuevo algoritmo de clasificación de alimentos propuesto por el Ministerio de Consumo. Fernando Díaz, experto en nutrición deportiva, considera que da información “absolutamente errónea” sobre muchos alimentos.

Nutri-Score se basa en un algoritmo que platea muchas dudas sobre su fiabilidad a los expertos en nutrición.
Nutri-Score se basa en un algoritmo que platea muchas dudas sobre su fiabilidad a los expertos en nutrición.UnsplashUnsplash

“Hay valoraciones de alimentos que son una aberración absoluta, como que una Coca-Cola Zero obtenga mejor puntuación que el aceite de oliva virgen”, señala el nutricionista Fernando Díaz respecto a Nutri-Score, el nuevo algoritmo de valoración de alimentos que ha puesto en marcha el Ministerio de Consumo. Muchos expertos en nutrición se preguntan si, en el fondo, esta clasificación no será un modo de “blanquear” alimentos malsanos, debido a las incongruencias que observan en su planteamiento.

Hace unos días, redes sociales y otras plataformas se hacían eco de las críticas de Carlos Ríos, el creador del movimiento saludable Realfooding, a este sistema de clasificación, por considerar que era totalmente fallido en el objetivo para que el que se supone que se había creado: ofrecer al consumidor información veraz sobre que alimentos son más saludables. Pero no es el único. El nuevo semáforo nutricional no convence en la práctica, y algunos de sus principios básicos están obsoletos, son erróneos y/o han sido refutados por la ciencia.

“La idea de ofrecer una valoración general sobre si un alimento es saludable o no es buena, pero el resultado es del todo fallido”, apunta Díaz. Estos son sus argumentos para poner en duda la validez de Nutri-Score.

  • No valora la cantidad de antinutrientes (compuestos naturales o sintéticos que interfieren en la absorción de nutrientes) que tiene un alimento, como pueden ser lectinas, saponinas, ácido fítico, ácido oxálico, entre otros. “Eso hace que se produzcan incongruencias como que el té o el café estén bien valorados (ya que no tienen grasas ni azúcar), cuando su alto contenido en ácido oxálico puede producir piedras en el riñón, por ejemplo".
  • Los alimentos se puntúan a partir de un concepto inexacto, ya que se miden las calorías por cada 100 gramos, no por porciones. La industria alimentaria ha pedido que se valore así, pero lo han rechazado. “El resultado es que, por ejemplo, se considera que los frutos secos no serían saludables, ya que 100 gr tienen como 600 kcal. Y lo mismo pasa con el aceite de oliva virgen (del que obviamente nadie toma 100 gramos en una porción)”.
  • El baremo que usan para medir las grasas saturadas está obsoleto. “La evidencia científica muestra que no son perjudiciales, pero Nutri-Score, sorprendentemente, no lo contempla”, señala Díaz. “Se deberían valorar atendiendo a si las grasas tienen alto porcentaje de oxidación o no, que es cuando producen radicales libres que dañan la salud. No es lo mismo un aceite de oliva virgen que un aceite de girasol refinado, y ambos tendrían exactamente la misma valoración, cuando el primero es muchísimo más saludable que el segundo", explica.
  • No tiene en cuenta las grasas trans, “que es de lo más perjudicial que existe”. Aquí, el nutricionista, señala otra incongruencia. "La margarina, que es una grasa artificial obtenida por hidrogenación, obtiene mejor puntuación que la mantequilla, un alimento que contiene ácidos grasos saludables como el omega 3, omega 6 y omega 9.
  • Se valora la cantidad de proteínas pero no su calidad. “De este modo, la leche, que contiene proteínas de muy buena calidad y digestibilidad, estaría peor puntuada que, por ejemplo, unas galletas”.