¿Son los test de antígenos igual de fiables que las PCRs?

Su rol como herramienta clave en el control de la pandemia parece ser más que obvio. Un nuevo estudio cifra su sensibilidad en el 91,7% y su especificidad en el 98,9%.

Los test rápidos de antígenos permiten un conocimiento "prácticamente al día" del número real de casos confirmados.Eduardo Parra Europa Press

Cuando ya nos habíamos acostumbrado a depositar una fe ciega en las archiconocidas PCR, las pruebas con mayor sensibilidad para detectar el Covid-19, llegaron los test de antígenos. Rápidos, más baratos y, por lo que señalan las últimas investigaciones, igual de eficaces que las primeras para detectar la presencia del virus en personas tanto sintomáticas como asintomáticas. En concreto tendrían una sensibilidad del 91,7% y una especificidad en el 98,9%, según muestra un estudio de la Fundación Lucha contra el Sida y las Enfermedades Infecciosas en colaboración con el Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona).

En el trabajo se han comparado los resultados de la PCR y del test de antígenos PanBio en 1.406 muestras de casos sospechosos de Covid-19. Un tercio de las muestras procedían de personas con síntomas y dos tercios de personas asintomáticas. Del total de muestras, el test de antígenos ha identificado la presencia del virus en 872 de las 951 con resultado PCR positivo y ha descartado la presencia del virus en 450 de las 455 con un resultado PCR negativo.

La investigación, liderada por el infectólogo Oriol Mitjà, partía de la premisa de que la técnica PCR es tan sensible que detecta positivos no contagiosos, un objetivo que no es, digamos “operativo”, en un momento en el que lo que se necesita es reducir el número de casos y las posibilidades de contagio. Sin embargo, el test de antígenos es lo suficientemente preciso para detectar quién podría, potencialmente, contagiar y quién no. De este modo, la balanza se inclinaría hacia el uso masivo de estos últimos, que no presentan los “inconvenientes” de las PCR: se necesita un laboratorio, tiene un coste económico alto y un tiempo demasiado largo entre la toma de muestras y el procesamiento de los resultados.

Los resultados coinciden con la hipótesis defendida en la investigación Rethinking Covid-19 Test Sensitivity — A Strategy for Containment publicada el mes pasado en la revista científica New England Journal of Medicine, en la que se hacía un análisis exhaustivo de la validez de las pruebas rápidas como herramienta estratégica clave para frenar la expansión del SARS-Cov-2, y poder volver a cifras controlables.