La tercera dosis de la vacuna es prematura e innecesaria

Los expertos estiman que, a día de hoy, no hay datos científicos que justifiquen un pinchazo de refuerzo

Este gesto tendrá que repetirse hasta tres veces, según han anunciado los laboratorios Pfizer y Moderna
Este gesto tendrá que repetirse hasta tres veces, según han anunciado los laboratorios Pfizer y ModernaLuis DíazLuis Díaz

Pocos esperaban, hace menos de un año, la espectacular eficacia de las vacunas desarrolladas en tiempo récord contra la Covid-19. De hecho, la Agencia Americana del Medicamento (FDA) puso como mínimo para aprobarlas una del 50%, pero la sorpresa que pocos imaginaban es que en la primera remesa se alcanzara ya un 95% con varias de ellas.

Otra «inesperada» buena noticia fue el comprobar, con el paso del tiempo, que la inmunidad lograda tanto en personas que habían sufrido la infección de forma natural como, posteriormente, las vacunadas, que esta inmunidad se mantenía mucho más de lo que en un principio cabía prever, hasta 10 meses, y porque el tiempo no ha permitido mirar más atrás.

Es por ello que el anuncio, hace unos días, del consejero delegado de Moderna de que su vacuna necesitará una tercera dosis de refuerzo, igual que semanas atrás comunicara también Pfizer, no ha dejado de sorprender a los expertos. Porque, si bien es algo que, desde el principio, entraba dentro de las posibilidades, lo cierto es que, a día de hoy, y con la experiencia y los resultados obtenidos hasta la fecha, parece no estar justificado, según los especialistas consultados por A TU SALUD, que han calificado la noticia como «prematura» o «innecesaria».

«Era esperable y, en general, todo el entorno sanitario temíamos que esto pudiera pasar. Pero también es cierto que no tenemos ningún dato que nos diga que se necesita. Es útil siempre que veamos que hay una pérdida de la inmunidad. Primero, tendríamos que ver que la respuesta no es duradera y que la producción de anticuerpos desciende», asegura Jesús Sierra, especialista en Farmacia Hospitalaria y portavoz de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH). «Era previsible pero es prematuro –coincide Salvador Macip, profesor de Estudios de Ciencias de la Salud de la OUC e investigador de Universidad de Leicester (Reino Unido)– pero aún no hay bastantes datos para saber si es necesario, no ha pasado el suficiente tiempo».

¿En qué casos sería necesaria?

Como explica Mercedes Jiménez Sarmiento, investigadora del Centro de Investigación Biológica Margarita Salas del CSIC, «conocemos, por otros coronavirus, que tiene la estrategia de mutar para evadir el sistema inmune. Eso, unido a la confluencia de factores como millones de coronavirus reproduciéndose, hace que aparezcan nuevas variantes, lo que interfiere en la capacidad de inmunizar. Además, nuestras defensas también pueden bajar, todo lo cual hace pensar que una tercera dosis podría ser necesaria». Algo que el propio director médico mundial de vacunas de Pfizer, Luis Jodar, ya planteaba, al ser preguntado por esta periodista hace poco más de un mes, si consideraba que habría que sumar un nuevo pinchazo: «Comirnaty continúa teniendo una eficacia muy alta hasta los seis meses, pero todavía desconocemos si se erosiona a partir de ese tiempo y, si lo hace, en qué momento se debe de administrar una dosis de refuerzo. Ahora bien, si la eficacia disminuye puede ser porque la respuesta inmunitaria va decreciendo o bien a la irrupción de una nueva variante frente a la cual la vacuna actual tenga una protección menor. En el primer supuesto, ese refuerzo será con la cepa original de la vacuna, y en el segundo, es posible que haya que usar una desarrollada con la cepa nueva. Hay que mantener la vigilancia epidemiológica y observar la evolución en las poblaciones ya vacunadas. Solo entonces podremos saber si una dosis de refuerzo es necesaria», respondió.

Sin embargo, no parece ser esa aún la situación, a decir del presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), Marcos López Hoyos: «Los datos indican que la inmunidad dura más de ocho meses y que las células productoras de anticuerpos también sobreviven este tiempo, lo que quiere decir que el sistema inmune funciona contra la Covid-19», motivo por el que considera que el anuncio se ha hecho «demasiado pronto».

«Estamos previendo en caso de que haya una brecha de inmunidad, que sería achacable a la aparición de variantes. Pero lo que se está viendo hasta ahora es que las vacunas protegen frente a las conocidas actualmente. No ha habido grandes problemas en personas vacunadas, aunque es cierto que aún la experiencia en esto es poca», añade Sierra.

Y no solo eso. Plantea, además, la cuestión de que, llegado el momento, esta medida sea eficaz: «No tenemos prueba, a día de hoy, de que sea necesario un refuerzo. Por ello, primero tendríamos que ver si lo es, y después, su eficacia –prosigue–. También me parece difícil determinar la eficacia de esa dosis de recuerdo en el contexto actual, en el que ha descendido mucho la mortalidad y también las hospitalizaciones. El hecho de que una tercera dosis vaya a mejorar la eficacia es algo que no sabemos aún». Por no hablar de que añadir un pinchazo más a la pauta complicaría el cumplimiento de la misma.

¿A quién iría dirigida?

En cualquier caso, y en el supuesto de que finalmente hiciera falta, aún queda por determinar cuándo y cómo. En lo que también coinciden los expertos es que, llegados a ese punto, para Macip, «puede ser que entonces resulte necesaria solo a personas vulnerables, como sucede con la de la gripe, si hay poco virus circulando, aunque desciendan los niveles de anticuerpos. Es más posible esto que organizar otra ronda de vacunación. Aunque todo depende de si esto es necesario a los seis meses, los ocho o pasados dos años. Pero dudo que sea para toda la población, salvo que aparezca una cepa muy agresiva».

«Hay gente que va a necesitar recuerdo, pero no va a ser homogéneo, a toda la población como ahora, se está estudiando. Probablemente los mayores de 80 años, debido a la inmunosenescencia, tengan que ponerse una de recuerdo, porque en ellos el efecto de la vacuna es menos potente y menos duradero. Quizás también personas con inmunodeficiencias primarias y secundarias, o con tratamiento inmunosupresor, como los trasplantados o con tratamiento para la artritis reumatoide con rituximab», estima López Hoyos.

En cualquier caso, la inmunidad completa se lograría con las dos primeras, la tercera sería para alargar esa inmunidad, para lograr la protección durante más tiempo. «Si la tasa de anticuerpos baja se piensa en dar una dosis de refuerzo para subir las defensas (y la pauta de vacunación estaría completada). Todo depende de los datos que nos lleguen para reorientar las estrategias de vacunación», señala Jiménez Sarmiento.

A todo ello hay que añadirle si es justo hacerlo cuando mucha población en el mundo ni siquiera ha recibido la primera. Valga como dato que casi el 85% de las dosis de las vacunas contra la Covid-19 administradas hasta la fecha se han destinado a personas de países de ingresos altos y medio-altos. «Yo no me planteo la tercera dosis antes de haber vacunado a toda la población. No me parece ético. Lo más sensato es inmunizar primero a quienes aún no lo están antes de pensar en una tercera dosis», señala Jesús Sierra. «Si los niveles siguen como hasta ahora no hará falta revacunar, pero no hay datos de reinfección. Por eso, a día de hoy, es demasiado pronto para pensar en ello. Primero vamos a inmunizar a todo el mundo», coincide el presidente de la SEI.

Paradoja: Pfizer y Moderna suman una dosis y Sputnik la resta

Un hecho paradójico que se ha producido en estos días es que, al tiempo que los laboratorios que desarrollan vacunas basadas en ARNm anunciaban la necesidad de añadir un pinchazo más para mantener la inmunidad –de dos a tres–, la rusa Sputnik reducía de dos a una las dosis necesarias de la suya, igual que la producida por Janssen, y lanzaba una versión monodosis denominada «Light».
«La vacuna Sputnik es muy parecida a la de Janssen. Está basada en dos adenovirus distintos, uno de los cuales es igual que el de Janssen y que ya ha demostrado buena efectividad con una sola dosis en sus ensayos. Así que esa puede ser la explicación. Y así, con la mitad de trabajo (sólo tienen que hacer cultivos celulares de un adenovirus en vez de dos), consiguen una eficacia suficiente», explica la investigadora Mercedes Jiménez Sarmiento.