Urge reconstruir el SNS post Covid con indicadores evaluables

Novartis presenta un estudio con indicadores esenciales que sirvan de base para hacer un nuevo modelo sanitario eficiente y eficaz

Dos sanitarias del Hospital 12 de Octubre en la Comunidad de Madrid
Dos sanitarias del Hospital 12 de Octubre en la Comunidad de MadridJesus G. FeriaLa Razón

Con la pandemia si algo ha salido a la luz es que el Sistema Nacional de Salud (SNS) es notoriamente mejorable y que se necesita reconstruirlo. Con el fin de servir de guía para esta profunda reforma que urge, Novartis, en colaboración con BioInnova Consulting, ha presentado hoy el “Estudio sobre la publicación de resultados en el SNS: Bases para un modelo”, una obra que pretende plantear los principios de un modelo de rendición de cuentas, en términos de indicadores de resultados de salud y atención sanitaria, para el Sistema Nacional de Salud.

El estudio tiene como finalidad establecer un modelo para fundamentar las políticas públicas en la evaluación y la rendición de cuentas garantizando que los objetivos establecidos se cumplen y, por tanto, que se hace una asignación eficiente de los recursos públicos disponibles manteniendo la sostenibilidad del sistema sanitario con un objetivo: mejorar la calidad en el tratamiento de los pacientes.

Tras analizar las buenas prácticas en aras de la transparencia que realizan diez países europeos y Australia, así como a nivel estatal y a continuación los modelos de revisión de cuentas de Cataluña y la Comunidad de Madrid, Cristina Adroher, autora, junto a Vicky Morán, de este estudio revisado por Anna García-Altés, ha explicado que los cambios que han de llevarse a cabo para mejorar el SNS “se deberían realizar por parte de una organización gubernamental y ejecutado por una organización independiente. La información (datos transparentes) debería ser de acceso libre y gratuito y dirigida tanto a los profesionales sanitarios como a la ciudadanía, con una página web de fácil consulta y con unos resultados que deberían servir para tomar decisiones y ser vinculantes en la política sanitaria. Este último punto es muy importante”.

Esta crisis sanitaria, y a continuación económica, ha evidenciado la necesidad de invertir en Sanidad con una mayor transparencia y rendición de cuentas. Hoy más que nunca es imprescindible crear un sistema de rendición de cuentas. Y esta reforma del SNS es una obligación de todos”, afirma Jesús Ponce, presidente del Grupo Novartis en España.

La política y la gestión sanitaria tienen que estar basadas en la evidencia, al igual que la Medicina”, añade Boi Ruiz García, director del citado estudio y ex consejero de Salud de la Generalitat de Cataluña. Máxime cuando en el contexto actual de caída del PIB tras la Covid-19 va a haber que tomar decisiones con mayor rigurosidad si se quiere mantener y mejorar el actual SNS.

En este sentido, un pilar fundamental para poder mejorar es la transparencia, saber en qué se falla, qué se puede mejorar y “dejar de hacer lo que no se ha de hacer. Ciertas pruebas médicas no tienen una evidencia científica y destinar partidas a eso supone un despilfarro de recursos y a veces es peor hacerlas que no hacerlas”, explica García-Altés. Además “se debería pagar por resultados, por aquello que tiene valor, y para ello es necesario tener indicadores que permiten a su vez hacer comparaciones. La competencia por comparación hace que mejore la calidad de gestión”, añade.

Modelos autonómicos

En ese sentido, además de analizar las estrategias de once países (como Alemania, Dinamarca, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, etc) , deberían analizarse los sistemas de rendición de cuentas puestos en marcha en Cataluña y en la Comunidad de Madrid, las únicas comunidades autónomas con este modelo tan detallado de resultados con marcadores, para idear el nuevo SNS. Es decir, aprender de los ejemplos ya existentes y de las dificultades con las que se encontraron para ponerlos en marcha, como que no todo el mundo acepta precisamente bien los cambios, máxime si piensan que se les va a evaluar. Por eso “la primera resistencia puede estar dentro del personal de tu propio gabinete. Después, del sector sanitario, los gerentes, y las resistencias a nivel local por temor de que se compare la eficacia de un hospital de una comarca con la de otra. Por ello, es recomendable no hacer rankings (ya que según cómo se hagan puede causar problemas) y conseguir que todos los proyectos de mejora se hagan basados en la evidencia, no en las especulaciones”, explica Ruiz García, que hace hincapié en que lo importante es que el ciudadano sepa dónde curan, dónde tratan bien una enfermedad y dónde lo hacen rápido”.

Julio Zarco, subdirector gerente del hospital Clínico San Carlos, coincide con él: “La primera resistencia era la de los profesionales porque creían que iban a salir en un ranking sobre quién es mejor y en qué. De hecho, se tardó un año en sacar el Observatorio de Resultados del Servicio Madrileño de Salud. Después está también la resistencia de los políticos porque nosotros fuimos a la fuente, a Cataluña, que fueron los primeros en hacerlo y parecía que no se quería mostrar mucho que nos fijábamos en ese modelo. Pero tras uno o dos años logramos que los propios profesionales, los gestores, vieran con otros ojos estos resultados.

“Aunque al principio fue un campo de minas. Hubo mucha resistencia sindicalista y también por parte de sociedades científicas, ya que los estándares no eran los que ellos usaban”, añade Zarco, que reconoce ser “poco optimista, ya que todavía no se comparten los datos con la transparencia con la que se debería hacer”.

“Todo lo que sea publicar y compartir resultados de salud es avanzar, sobre todo de cara al ciudadano, que es al que tenemos que rendir cuentas. Y así entre todos avanzar en un reto en el que todas las comunidades autónomas deberían trabajar. Ojalá en el futuro podamos informar al ciudadano dónde se le trata mejor de la diabetes, por ejemplo, para que ellos puedan tomar su decisión de salud”, destaca Jesús Vázquez Castro, director general del Proceso Integrado de Salud de la Comunidad de Madrid.

Pero independientemente con que se consiga o no esa libertad de elección “no se puede justificar la oposición a publicar los resultados diciendo que esto no sirve de nada si no hay libertad de elección”, recuerda Ruiz García. Y es que la competencia por comparación con la publicación de los datos debería servir para que los centros que flaqueen mejoren.

Es necesario, ¿pero posible?

Ahora bien, ¿es factible hoy? José Martínez-Olmos, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública y ex secretario general de Sanidad del Ministerio de Sanidad, considera que “ahora mismo el ambiente no es el propicio para realizarlo. Cuando termine la pandemia hay que reconstruir el SNS y abordar los desafíos para conseguir una buena sanidad. Ahora no lo veo posible, ojalá en menos de un año hayamos superado la pandemia y se pueda lograr este consenso”. Y entender que “la descentralización ha tenido muchas virtudes, pero tiene un defecto: no hacer comprender que el SNS es uno, la financiación es una y que el paciente es paciente de un único SNS”, concluye Rubén Moreno, senador del Partido Popular.