Día Mundial del Asma

El cambio climático y la contaminación aumentan los casos de asma

Las partículas finas pueden penetrar profundamente en los pulmones y entrar al torrente sanguíneo, exacerbando enfermedades preexistentes y contribuir a la aparición de nuevas patologías

El cambio climático y la contaminación aumentan los casos de asma
El cambio climático y la contaminación aumentan los casos de asmaEFEAgencia EFE

La evidencia científica está demostrando, de manera creciente, el impacto de la contaminación y del cambio climático en la salud, incluyendo un aumento en el diagnóstico de las enfermedades respiratorias y otras dolencias relacionadas.

El doctor Carlos Almonacid es jefe del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda de Madrid. Y, como recalca, las partículas finas y otros contaminantes presentes en el aire pueden penetrar “profundamente” en los pulmones “y entrar al torrente sanguíneo, exacerbando enfermedades preexistentes como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)”. Incluso, como añade, pueden contribuir al desarrollo de nuevas enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

En cuanto al cambio climático, el experto recuerda que el aumento de las temperaturas globales y los patrones climáticos cambiantes “también afectan la salud humana. Por ejemplo, las olas de calor intensifican la producción de ozono a nivel del suelo y alargan las temporadas de alergias, lo que puede agravar los síntomas respiratorios. Además, los cambios en los patrones de precipitación y temperaturas pueden influir en la distribución de vectores de enfermedades y en la frecuencia de eventos climáticos extremos, lo que a su vez afecta la salud pública”.

El reconocimiento de estos vínculos está impulsando, por su experiencia en consulta, un aumento en los diagnósticos relacionados con la salud ambiental. “Esto ha llevado a los sistemas de salud y a los formuladores de políticas a considerar más seriamente la salud ambiental en sus planes de acción. También hay un interés creciente en desarrollar estrategias de mitigación y adaptación para proteger la salud pública frente a estos desafíos emergentes”, subraya.

En cuanto a la probabilidad de que esta tendencia continúe, el doctor Almonacid considera que es “muy alta” dado el consenso científico sobre el impacto negativo del cambio climático y la contaminación en la salud humana, así como el creciente enfoque global en la sostenibilidad y la salud ambiental.

Uno de cada 10

La prevalencia del asma en España varía según los estudios realizados. El International Study of Asthma and Allergies in Childhood (Isaac) estima que afecta al 10% de la población, una tasa similar a la de la Unión Europea, aunque otros trabajos reducen este porcentaje.

Las causas de la enfermedad pueden ser multifactoriales e incluir factores genéticos, ambientales y de estilo de vida. “Algunos desencadenantes comunes del asma incluyen infecciones virales, alérgenos como el polen o los ácaros del polvo, humo del tabaco, contaminantes ambientales, ejercicio físico, emociones fuertes y cambios climáticos. La exposición a estos desencadenantes puede desencadenar síntomas asmáticos en personas susceptibles”, explica el doctor Almonacid.

Uno de los múltiples retos en este ámbito es mejorar el diagnóstico precoz. El neumólogo recomienda “estar alerta a los síntomas y signos clínicos de sospecha”, como sibilancias (popularmente conocidas como ‘pitos’), dificultad para respirar, tos y opresión en el pecho. Otro aspecto importante pasa por considerar los antecedentes familiares y personales de atopia, así como los desencadenantes comunes del asma.

El diagnóstico de asma debe ser realizado por un médico especialista en asma, quien evaluará los síntomas, antecedentes y realizará las pruebas necesarias para confirmar el diagnóstico”, subraya el doctor Almonacid.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo asociados a la aparición de asma son numerosos: incluyen antecedentes familiares de asma, atopia, rinitis, obesidad, primera menstruación temprana, exposición a alérgenos como ácaros del polvo y polen, exposición a irritantes como el humo de tabaco y la contaminación del aire, infecciones respiratorias recurrentes y exposición a agentes ocupacionales y contaminantes ambientales. Por tanto, es importante, como recuerda el neumólogo, “identificar y tratar adecuadamente estos factores de riesgo para ayudar a prevenir la aparición y controlar el asma”.

El asma no se puede prevenir en su totalidad, ya que su desarrollo puede estar influenciado por factores genéticos y ambientales. Sin embargo, como indica Almonacid, “se pueden tomar medidas para reducir el riesgo de desarrollar asma y controlar los síntomas en pacientes diagnosticados. Algunas acciones preventivas incluyen evitar la exposición a alérgenos y desencadenantes conocidos, mantener un peso saludable, no fumar ni exponerse al humo de tabaco, vacunarse contra la gripe y la neumonía y seguir el tratamiento adecuado”.

Prevenir complicaciones

Al ser una enfermedad crónica, el asma que puede causar varias complicaciones si no se maneja adecuadamente. Algunas de las más comunes incluyen las exacerbaciones, que son episodios en los que los síntomas del asma empeoran de manera significativa. Pueden requerir tratamientos de emergencia y, en casos graves, pueden llevar a hospitalizaciones.

Además, esta enfermedad puede causar problemas pulmonares permanentes, ya que el asma no controlada puede llevar a cambios en la estructura de los pulmones y las vías respiratorias, lo que puede resultar en una disminución de la función pulmonar a largo plazo.

Otra complicación puede venir por los efectos secundarios de los medicamentos. Como recalca el doctor Almonacid, “aunque la medicación para tratar el asma es muy segura, algunos medicamentos utilizados para tratarla pueden tener efectos secundarios -habitualmente leves- que hay que tener en cuenta. Por otro lado, pueden aparecer complicaciones relacionadas con la calidad del sueño, especialmente cuando los síntomas aparecen durante la noche, ya que la enfermedad puede interrumpir el sueño y llevar a problemas de fatiga y salud general”.

Las olas de calor intensifican la producción de ozono en el suelo y alargan la temporada de alergia

Por último, no debe olvidarse que lidiar con una enfermedad crónica como el asma puede contribuir a problemas de ansiedad y depresión.

“La probabilidad de que un paciente con asma desarrolle estas complicaciones puede variar dependiendo de varios factores, incluido el control del asma, la adherencia al tratamiento y la presencia de otras condiciones médicas. Mantener un buen control del asma y seguir las recomendaciones médicas puede ayudar a reducir significativamente el riesgo de complicaciones”, resume el doctor Almonacid.

Avances en el tratamiento

“En los últimos años, el tratamiento del asma ha avanzado considerablemente, con numerosas líneas de investigación prometedoras que están emergiendo”, indica el neumólogo. Entre otros, destacan los tratamientos con terapias biológicas que, en su opinión, han revolucionado el manejo del asma severa. Existen diferentes medicamentos que están diseñados para dirigirse a componentes específicos del sistema inmunitario que juegan roles cruciales en la inflamación asmática. “Estos tratamientos son especialmente útiles para pacientes cuyo asma es difícil de controlar con corticosteroides inhalados asociados a un broncodilatador de larga duración a altas dosis”, detalla.

También se están investigando mejoras en los corticosteroides inhalados, para que tengan más efectividad y menos efectos secundarios. Esto, como explica el doctor Almonacid, incluye el desarrollo de combinaciones de fármacos y sistemas de entrega mejorados que permitan una mejor penetración y retención en las vías respiratorias.

Además, se está avanzando en el uso de la inmunoterapia contra alérgenos específicos, con el uso de vacunas que pueden desensibilizar el sistema inmunológico. “Estas vacunas tienen el potencial de reducir significativamente la reactividad a los alérgenos y, por ende, las exacerbaciones asmáticas relacionadas con alergias”, resume.

Otra vía prometedora viene de la mano de la tecnología digital y la e-salud, con el uso de aplicaciones y dispositivos. Como señala Almonacid, “estas tecnologías permiten a los pacientes y médicos monitorizar más efectivamente los síntomas del asma, el uso de medicamentos y los desencadenantes ambientales en tiempo real, lo que facilita un manejo más proactivo de la enfermedad”.

Finalmente, la genómica y otros enfoques biomoleculares están siendo explorados para entender mejor las bases genéticas del asma. Esto, desde su punto de vista, “podría llevar a tratamientos más personalizados y dirigidos que se ajusten a las características individuales de cada paciente”.

“Estos avances tienen el potencial de mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes asmáticos, especialmente aquellos con formas más severas de la enfermedad. La investigación en estas áreas es muy activa, y se espera que continúen emergiendo nuevas terapias en los próximos años. La probabilidad de que estos enfoques se conviertan en tratamientos convencionales depende de los resultados de los ensayos clínicos en curso y de la aprobación regulatoria”, concluye el neumólogo.