Bochorno

Los últimos con mascarillas

No tiene sentido que el uso sea obligatorio y no opcional

Clientes con mascarilla en el interior de una farmacia
Clientes con mascarilla en el interior de una farmaciaAlberto R RoldánLa Razón

No tiene sentido que, decretado hace meses el fin de la pandemia, tengamos que seguir utilizando las mascarillas en farmacias, centros de salud, centros de fisioterapia y hospitales en general. Cuando en febrero dejamos de usar los tapabocas en lugares públicos, ya éramos los últimos en desterrar su uso obligatorio. Porque hablamos siempre de uso obligatorio, no de que puedan ponérsela cuando lo estimen quienes lo consideren necesario. En aquel entonces ya habían dejado de requerir el uso obligatorio todos los países de la UE, y la mayor parte del mundo occidental. No en las naciones asiáticas, con larga tradición de usar siempre los barbijos para cualquier actividad. En parte como medida sanitaria preventiva, en parte contra la contaminación, en parte porque de esa manera se cubre uno la cara del sol. Pero esa es la tradición asiática, no la occidental.

Aquí lo razonable es que se use obligatoriamente en zonas hospitalarias con enfermos críticos, unidades oncológicas, quirófanos o UCI, pero que se deje al libre albedrío de cada cual la utilización en otro lugar. ¿Qué sería lo normal o razonable? Pues que quien esté enfermo, gripado, resfriado o padeciendo otra patología contagiable, se la ponga si tiene que salir a la calle o frecuentar algún espacio cerrado. En caso de contagio lo mejor es permanecer protegido en casa, pero si es necesario salir por la razón que sea, educarnos todos en la cultura de la mascarilla obligatoria. En esos casos, se entiende. En los demás no.

Uno de los mayores bochornos recientes que tuvimos que soportar los españoles era cuando viajábamos en un avión de la compañía British Airways desde Londres a Madrid. Entrabas en el aparato sin mascarilla y a mitad del trayecto había que colocársela por orden de las autoridades españolas. Las caras de los británicos no se pueden reproducir.