Sociedad

¿Cómo evitar que su hijo apueste en Internet?

Es ilegal, pero pequeños trucos como activar la doble autentificación de la tarjeta de crédito o revisar el consumo de datos de su móvil, pueden prevenirlo

Se estima que entre el 0.02% y el 2% de la población adulta va a sufrir alguna adicción al juego en algún momento de su vida y la incidencia va al alza
Se estima que entre el 0.02% y el 2% de la población adulta va a sufrir alguna adicción al juego en algún momento de su vida y la incidencia va al alzaIevgen Chabanov

En la última Revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció la adicción al juego «online» como un trastorno mental y señalaba que las apuestas juegan un papel determinante en este tipo de adicciones. De hecho, la OMS afirma que el daño producido por las apuestas por Internet y la ludopatía «parecen ser de magnitud similar al daño atribuido a trastornos depresivos y abuso y dependencia del alcohol ».

Lo más preocupante de esto es la edad de inicio: cada vez menor. De acuerdo con el Informe Perfil del Jugador Online, realizado por la Dirección General de Ordenación del Juego del Ministerio de Hacienda, más de un tercio de los españoles se inicia en el juego sin haber cumplido los 18 años… pese a que es ilegal.

Crece la alerta

Más datos. En el marco de la reciente campaña «Esto no es un juego, toma el control», realizada por el Colegio de Médicos de Madrid, se hizo público que un 28% de los adolescentes (entre 11 y 18 años) ha hecho una apuesta online al menos una vez. Para el doctor Ernesto Verdura, colaborador de la campaña, «están enganchados a las nuevas tecnologías, donde hay muchos juegos en los que no se usa dinero, sino monedas virtuales para tener más capacidades en las partidas, y casi un tercio de ellos evolucionarán a realizar apuestas con dinero real».

La alerta está presente en todos los sectores. La Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados lleva tiempo señalando que el perfil del jugador en nuestro país ha cambiado y que han aumentado notablemente las consultas de familias con hijos menores de edad en relación con los juegos de azar. ¿Cómo es posible que jueguen si es ilegal? Muy sencillo: lo primero es que muchas páginas solo precisan que aceptemos las condiciones de uso y señalemos ser mayores de edad, con un click, para confirmar la identidad.

Con esto se pueden realizar apuestas pequeñas, generalmente, hasta 10 euros. Más allá las exigencias de seguridad aumentan y se solicita una tarjeta bancaria. Y muchos menores se saben de memoria las de sus padres y entran fácilmente a esta segunda instancia de las apuestas «online», donde pueden usar el dinero en juegos de póker, apuestas deportivas o en la primera de estas tentaciones: los juegos gratuitos… con compras sugeridas.

Este tipo de juegos o aplicaciones funcionan del siguiente modo: su descarga es gratuita y el guión, la trama y el diseño están muy bien. Es fácil jugar y sencillo ganar. Uno se cree bueno y en su cuenta personal hay 10.000 monedas virtuales que sirven para canjearlas por un vehículo más rápido, un arma más potente o un vestuario con poderes.

Pero entonces llegamos a un límite, sea el nivel 3, los 500 puntos o el desafío X. A partir de esa etapa, perdemos casi todas las partidas. Si queremos seguir avanzando podemos comprar nuevos trajes, naves o armas, pero no de forma directa. Por cinco euros, por ejemplo, nos dan 10.000 monedas o un cofre con 500 rubíes. Y con ello sí podemos ganar nuevamente… hasta llegar a otra etapa donde necesitaremos 100.000 monedas o 10 cofres con joyas. Es una muy buena estrategia ya que la percepción es que damos cinco y nos dan 10.000, pero estos últimos no sirven de nada en el mundo real. Y entonces comienza la caída en círculos cada vez más agobiantes.

A todo ello se le unen otros factores. El primero es que las apuestas «online» no precisan que vayamos a ningún sitio físico, se pueden hacer aún desde el instituto. En su mayor parte son anónimas, ya que la cuenta del jugador puede no estar vinculada a ninguna red social y solo a un correo electrónico cualquiera. Y, por último, las partidas no duran más de 10 minutos, lo que hace que cualquier momento libre sea perfecto para apostar.