Así fue como una tribu casi desconocida mató a cinco misioneros americanos

Los Huaorani son una tribu caracterizada por su aislamiento y la extremada violencia que emplean contra los extranjeros

Nate Saint, junto a un miembro de la tribu
Nate Saint, junto a un miembro de la tribu

La tribu se hizo conocida en 1956 cuando mató a cinco hombres estadounidenses que intentaron convertirlos al cristianismo. Todos fueron brutalmente asesinados por los Huaorani al pensar que trataban de hacerles daño. Luego, pidieron perdón por su mala decisión y confesaron que todo fue un error. Lo cierto es que el caso fue realmente mediático y la noticia fue transmitida a todo el mundo, incluso la revista Life le dedicó un ensayo fotográfico.

Conocida como operación Auca, la idea era evangelizar a los indígenas huaorani, también conocidos como aucas, a los que los quechuas llamaban despectivamente “salvajes”. Una tribu aislada de la selva de Ecuador que ya era conocida por la gran violencia que mostraban a sus propios miembros y a todos aquellos que se infiltrasen en su territorio. Sabiendo esto, establecer un cara a cara directamente con ellos podría ser muy peligroso, por lo que los misioneros idearon un plan mucho menos “chocante”.

Jim Elliot, Peter Flaming, Ed McCully, Nate Saint y Roger Youderian fueron los hombres encargados de esta misión religiosa. Cada uno tenía su propia historia personal que les llevó hasta este lugar. De hecho, todos procedían de diversas partes de los Estados Unidos. Sus personalidades eran muy distintas, no tenían nada en común, excepto, quizá, un objetivo: predicar el evangelio donde nunca antes se había hecho.

Imagen del a tribu que se localiza en la región amazónica de Ecuador
Imagen del a tribu que se localiza en la región amazónica de Ecuador

Los encargados de la misión

Jim Elliot creía desde muy pequeño que su misión era la de predicar el evangelio a quienes no lo conocían, especialmente en Latinoamerica. Por esa razón, desde muy pequeño estudió español y se interesó por las tribus más desconocidas de la región. Sería en 1951 cuando Jim y Peter Flaming se encontrarían por pura casualidad. Flaming se había licenciado hacía poco y ejercía como profesor, pero, según él, necesitaba encontrar la dirección divina en su vida. En febrero de 1952, ambos cumplirían su sueño y viajarían a Ecuador por primera vez.

En septiembre de 1953 se suma Ed McCully, un antiguo compañero de colegio de Jim, que destacaba por ser deportista e inteligente. Tenía intención de estudiar derecho hasta que un día antes de matricularse recibió la llamada de dios, uniéndose así, junto a su esposa e hijo, a la misión de los misioneros.

Los tres se asentaron en Shell Mera, una base en el interior de la selva de Ecuador, desde donde partían los misioneros de la Asociación Misionera de Aviación (M.A.F.) Desde 1948, Nate Saint, acompañado de su esposa, había establecido su hogar en Shell Mera. Piloto de profesión, su función era la de transportar a los voluntarios, provisiones y enfermos desde las zonas más remotas hasta la base principal. Ya eran cuatro integrantes, solo faltaba uno más.

Acabada la Segunda Guerra Mundial, Roger Youderian, paracaidista del ejército americano durante el conflicto, se había quedado en Berlín. Allí permaneció hasta que sintió la llamada a servir como misionero. Desde 1953 había colaborado con los indios jíbaros y los atshuara.

Como vemos, todos tenían una procedencia diferente y distinto trasfondo, pero tenían una carga especial por el pueblo auca. La razón es que, mientras el resto de poblaciones cercanas habían sido ya convertidas, los haucas mostraron siempre una fiel resistencia. Se convirtió en un desafío.

Las primeras historias de esta tribu datan del año 1667 y hasta la actualidad todos los misioneros que contactaron con ellos habían sido asesinados. Hubo varios intentos por su parte de abrirse a la civilización pero siempre terminaba en tragedia. Situación que se agravó cuando a comienzos del siglo XX, los buscadores de caucho les robaron, les torturaron, esclavizaron y ejecutaron en su propio territorio. Evidentemente, los huaorani se llenaron de desconfianza y terror. Desde entonces dejaron un mensaje claro: los hombres blancos no eran bien recibidos.

Comienza la Operación Hauca

Desde septiembre de 1955, los cinco protagonistas comenzaron a sobrevolar la zona con una avioneta soltando pequeños obsequios, como cazuelas llenas de botones y sal de roca. En fechas posteriores les llegaron a ofrecer machetes, ropa e, incluso, lazos. Necesitaban ganarse su confianza. Funcionó. Los haucas comenzaron a poner ofrendas en la cesta que recogía el avión. Se mantuvo esta rutina hasta finales de diciembre, cuando decidieron dar un paso adelante y quedar en tierra.

Armazón del avión de Nate empleado durante la operación
Armazón del avión de Nate empleado durante la operación

La mañana del 3 de enero de 1956, el grupo cantó uno de sus himnos favoritos y marcharon al encuentro. Se estableció una base en lo alto de un árbol en la playa junto al río Curaray. Nate Saint sobrevoló la zona con su avioneta y mediante el uso de un altavoz comenzó a decir en la lengua de la tribu que se acercasen al campamento de los misioneros. Durante varios días repitieron el plan de gritar frases básicas en el idioma huaorani. Parecía no funcionar hasta que finalmente el 6 de enero aparecieron al otro lado del río un hombre y dos mujeres. Una de ellas era de mayor edad que la otra, mientras que el hombre había acudido al encuentro porque estaba enamorada de la chica más joven.

El hombre mostró mucho interés por la avioneta por lo que los misioneros decidieron darle una vuelta por encima de su poblado. Todo iba bien, parecía que se estaban abriendo a interactuar con los extranjeros. Esperaban que en los días siguientes las visitas aumentaran o así lo comunicaban a sus esposas vía radio.

El día 8 de enero, la comunicación entre las esposas de los misioneros y éstos se rompió. No había respuesta ninguna y la preocupación comenzó a aumentar con el paso de las horas. Un día después, un compañero de Nate en la M.A.F. sobrevoló la selva y encontró el avión de los hombres, totalmente abandonado.

Hay dudas sobre lo que ocurrió realmente. Lo que sí se sabe es que todo ocurrió por accidente. Al terminar el encuentro, los enamorados volvieron a la aldea, pero la señora mayor no, ya que se quedó charlando con los expedicionarios. Cuando el hermano de la joven se enteró de que habían regresado solos se enfureció mucho con el joven. Éste para desviar la atención dijo que los blancos los habían atacado. Así que decidieron acabar con la vida de los cinco misioneros.

Al día siguiente, sufrirían una emboscada que acabaría con la muerte de los cinco hombres, quienes fueron apuñalados con lanzas y tirados al río. Pese a portar armas, ninguno de los hombres llegó a disparar. Para evitar represalias, la tribu quemó su aldea y huyó a la selva. En los días posteriores, los cuerpos fueron encontrándose.

Tiempo después, la tribu confirmó que se trató de un error y las relaciones se han mejorado. Debido a la muerte de los cinco misioneros, las mujeres de ellos decidieron seguir con el proceso de conversión. Además, muchos más se interesaron por esta población y a día de hoy, son mucho más abiertos a la civilización externa.