¿Por qué España no tiene aún una app de rastreo de COVID-19?

La falta de consenso sobre el uso de los datos privados y el seguimiento del contagiado (GPS o bluetooth) retrasa el proyecto y aún no haya fecha prevista para el lanzamiento de una aplicación. Ocho países de la UE sí lo tienen

The smartphone screen, seen in Yokohama, Japan, shows a trial version of the COVID-19 Contact Confirming Application, or COCOA.
The smartphone screen, seen in Yokohama, Japan, shows a trial version of the COVID-19 Contact Confirming Application, or COCOA.Shuji KajiyamaAP

Alemania ha logrado un pico de 685 casos de COVID-19 en un día, el más alto en el último mes. El Reino Unido, de acuerdo a cifras del sistema publico de salud (PHE) alcanzó los 1.295 casos el viernes. Al mismo tiempo, en España, las fronteras se han abierto y ya pueden entrar turistas y nos podemos desplazar entre comunidades. En este contexto, la existencia de aplicaciones para rastrear a personas con COVID-19, resulta importante para impedir nuevas oleadas. ¿Por qué? Vamos por pasos. Hasta la fecha ocho países miembros de la UE ya tienen en marcha una aplicación con este objetivo. Estos países son Alemania, Francia, Italia, Austria, República Checa, Letonia, Polonia y Hungría. La UE acordó un marco técnico para permitir que las aplicaciones de rastreo de contactos de coronavirus de cada país funcionen en otros del espacio Schengen. El comisionado europeo para el Mercado Interior, Thierry Breton, dijo que a medida que nos acercamos a la temporada de viajes «es importante garantizar que los europeos puedan usar la aplicación de su propio país donde sea que viajen en la UE. Las aplicaciones de rastreo de contactos pueden ser útiles para limitar la propagación del coronavirus».

Debido a que la UE tiene una política de privacidad muy cuidada y restrictiva, las regulaciones deben asegurar que cada aplicación cumpla con la normativa vigente. En este sentido, el documento, en las especificaciones técnicas, establece que «cada app nacional debe cargar las claves de los ciudadanos recién infectados («claves de diagnóstico») cada dos horas y descargar las claves de diagnóstico de los otros países que participan en este esquema. La información de proximidad compartida entre aplicaciones se intercambiará de forma encriptada, lo que impide la identificación de una persona individual, de acuerdo con las estrictas directrices de la UE sobre protección de datos para aplicaciones. De hecho no se utilizarán datos de geolocalización». Esto permite que si un turista extranjero llega de vacaciones a España y se infecta aquí con el virus SARS-CoV-2, se pueda establecer su itinerario y saber con quién estuvo en contacto y así prevenir a los posibles contagiados, para que no continúe la cadena. Así, el intercambio de datos es fundamental pero el problema es que necesita de una aplicación. Y España aún no la tiene. De hecho es uno de los diez países de la UE, junto a Irlanda, Finlandia, Holanda, Lituania, Malta, Chipre, Croacia, Portugal y Dinamarca, que pondrían en funcionamiento su propia aplicación este mes. ¿No somos los únicos? En realidad sí: España es el único de estos países que no usará la app en todo su territorio, sino solo en la isla de La Gomera. Y como un ensayo para ver los datos que se obtienen. Dentro de la UE hay dos países que lideran el turismo: Francia, con más de 86 millones de visitantes al año y España, con 81 (30 más que Italia, en el tercer puesto). Obviamente este verano las cifras serán muy inferiores, pero España seguirá recibiendo una gran cantidad de turismo y la preparación resultará determinante. De acuerdo con las autoridades, aún no hay fecha prevista para el lanzamiento de la app a nivel nacional, pero será de las últimas que lo hagan. Y eso hará que las tareas de rastreo que lleven a cabo las aplicaciones de Alemania, Francia o Italia, por poner un ejemplo, no tengan una contrapartida española si sus ciudadanos visitan nuestro país, dificultando el rastreo de turistas y españoles.

¿Y en el resto del planeta?

A medida que la pandemia continúa, cada vez más países crean aplicaciones, servicios y sistemas para el seguimiento de sus ciudadanos. Algunas apps son voluntarias (la mayoría, la verdad), mientras que otras son de descarga obligatoria. Esto marca la primera división obvia entre aplicaciones. La segunda es la cantidad y el tipo de datos que se utilizan. Aquí también hay extremos. Por ejemplo el sistema chino incluye la identidad de los ciudadanos, la ubicación e incluso el historial de pagos en línea para que la policía local pueda vigilarles. Coronapp, la aplicación desarrollada por el gobierno colombiana, tuvo que cambiar por completo su forma de registro ya que, según denunciaba la organización Privacy International, para registrarse había que completar no solo nombre y DNI, sino también etnia y sexo. En suma: no existe un consenso de cómo debe usarse, del tipo de transparencia de políticas de privacidad, con quién se comparte la información y si se usarán los datos para futuros análisis. Lo que sí sabemos es que la mayoría de ellas operan rastreando nuestro móvil para localizarnos. Esto lo pueden hacer usando el GPS o por bluetooth (una de las opciones más anónimas). Por ello resulta tan importante contar con una aplicación local: prevención, detección temprana y confinamiento. Eso ayudará a evitar una segunda oleada.