El español y las modalidades lingüísticas: el reto de la educación

El empresario y académico Ignacio Buqueras y Bach reflexiona sobre las controversias de la Ley Celaá

Protesta, enfrente del Congreso de los Diputados, de varias asociaciones de AMPAS contra la tramitación de la nueva Ley de EducaciónLuis DíazLa Razón

Son habituales estos días los tensos titulares sobre la educación y el castellano. Reproduzco algunos de ellos: «Clamor contra Celaá por desterrar el castellano de las aulas». «El cambio en la regulación del castellano pactado en la ley educativa enfrenta a los partidos». «El castellano, fuera de la ley». «Más presión catalanista contra el castellano». «La ley Celaá eliminará el castellano como lengua vehicular en las escuelas». «El Gobierno destierra al castellano y garantiza la educación sólo en la pública». «La próxima ley educativa es la estocada final a la lengua del Estado».

La crisis está servida en uno de los sectores prioritarios para el futuro de un país como es la educación, y en un tema esencial para la comunicación como es el idioma. Desde hace años la sociedad viene solicitando un gran pacto por la educación. En la educación está la solución de muchos de los graves problemas que aquejan a nuestra sociedad. Los partidos políticos han demostrado, hasta el momento, su incapacidad para generar este gran pacto que precisan los españoles.

Los acreditados datos de PISA nos colocan por debajo de la media de los países de la OCDE y con una paralización de mejoras desde el 2009. Lo que es intolerable, motivo para una descalificación de nuestra clase política y para que hagamos un llamamiento a la sociedad civil para que aúne esfuerzos, superando personalismos, para avanzar con decisión hacia una reforma educativa que nos permita afrontar el futuro con solidez, fuerza y ambición.

La educación es elemento básico que debe sustentarse en «el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales», como dice el art.27 de nuestra Constitución.Por otra parte, respecto al idioma, nuestra Carta Magna en su art.3 dice: «El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla».La llamada Ley Celaá, actualmente en tramite parlamentario, parece desear eliminar el castellano como lengua vehicular en las escuelas, como se expresa en la Lomce, la ley en vigor, que ha provocado numerosos recursos.

Considero muy lamentable y muy grave que a un elevado número de escolares españoles se les quiera privar del mejor conocimiento del segundo idioma más importante del mundo. Actualmente el español es la segunda lengua materna más hablada en el mundo, después del chino mandarín, con casi 500 millones de personas, el 6,7% de la población mundial. Si incluimos los que la tienen como segunda lengua, se elevan a más de 570 millones de personas, el 7,9% de la población. Otros datos importantes son: casi 30 millones lo estudian como lengua extranjera. En EE.UU los matriculados en cursos de español superan la suma de los que estudian las demás lenguas. Se calcula que en el 2050 será el país con mayor número de hispanoparlantes. Actualmente lo es México.

El español es la segunda lengua más importante en Wikipedia por número de visitas al igual que en internet, después del inglés. Cerca de un millón de extranjeros visitan España para estudiar, y nuestro idioma es uno de los atractivos. Actualmente el inglés y el español son las dos lenguas más utilizadas por los diplomáticos, desplazando al francés como lengua de la diplomacia. Debemos valorizar el español en las áreas de la educación, la cultura y los negocios, al máximo nivel.

Me parece importante y urgente abrir los ojos y hacer una pedagogía clara y expeditiva a los padres y educadores de las nuevas generaciones. Deben ser conscientes de la importancia que tiene nuestro idioma, el español, en un mundo cada día más globalizado y competitivo.El español es el mejor nexo de unión entre todos los españoles, y todos deberíamos estar orgullosos de él y manifestarlo. Lo que no es contradictorio, con estar completamente de acuerdo con lo que dice también el art.3 de la Constitución: «La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección».

Yo, como catalán y hablante desde que nací de la lengua de Josep Plá, Merçe Rodoreda, Ángel Guimera, Salvador Espriu, …, lo practico todos los días. Hoy, más que nunca, debemos aunar voluntades y huir de políticas partidistas, egoístas y de poco recorrido. Lo único que hacen es tensar y dividir a la ciudadanía, y hacer mas difícil el futuro de los jóvenes.