Las comunidades autónomas, contra el plan de vacunación del Gobierno

Denuncian no haber sido consultadas y preparan sus propios planes alternativos

Comunidades autónomas, especialmente las gobernadas por el Partido Popular, han mostrado su rechazo al plan de vacunación que aprobó ayer el Gobierno porque no ha sido consensuado con ellas. El presidente gallego, Alberto Númez Feijóo, calificó de «sorprendente» que el Ejecutivo no les haya proporcionado ninguna información previa a las comunidades, que son «las responsables de implementar la vacuna». Feijóo anunció que su comunidad desplegará «un plan serio, transparente y pactado con los profesionales, que son los que tienen que vacunar a la gente».

En Madrid, el consejero de Justicia, Enrique López, ha censurado que no conocían el plan. «Cuanto antes se reúna el ministro Illa con los consejeros de Sanidad mejor porque», recuerda, «el plan depende del tipo de vacuna que se vaya a distribuir». Por su parte, el consejero andaluz de Salud, Jesús Aguirre, explicó que «la Junta seguirá su plan de vacunación diseñado contra la gripe». También el miembro del PNV y alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, ha recordado a Pedro Sánchez que «debería tener en cuenta que cada comunidad tiene su propio sistema público de salud. No sabemos qué vacuna vamos a tener, cuándo va a estar preparada, cómo se va a repartir y, por lo tanto, todos debemos actuar con responsabilidad, y sobre todo los representantes de las instituciones públicas». Curiosamente, el Ministerio de Sanidad señalaba en su informe de ayer sobre el plan que «ocho comunidades (Andalucía, Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Madrid, Murcia y País Vasco) han participado en el grupo técnico que ha diseñado esta Estrategia de Vacunación frente a la Covid».

Este Plan ya avisa de que, de momento, no hay seguridad de cuándo se comenzarán a recibir las vacunas, ni en qué cantidad, ni cuáles serán las elegidas finalmente. La disponibilidad será en todo caso gradual y se priorizará según criterios de « riesgo de morbilidad grave y mortalidad, de exposición, de impacto socioeconómico y de transmisión, además de criterios de factibilidad y aceptación». Así que en una primera etapa la recibirán los residentes y personal sanitario y sociosanitario en residencias de personas mayores y con discapacidad. Luego el personal sanitario de primera línea, seguirán el resto de sanitarios y en cuarto lugar «las personas con discapacidad que requieren intensas medidas de apoyo para desarrollar su vida (grandes dependientes no institucionalizados)». Nada se dice de para cuándo se podrá vacunar todo aquel español que no pertenece a ninguno de estos grupos.

La administración de las vacunas se realizará inicialmente con cita confirmada «para evitar el desperdicio de dosis y siguiendo los protocolos de seguridad», señala el Plan. Las dosis de vacunas administradas se incluirán en los sistemas de registro, y en la historia clínica de la persona vacunada se incluirán la fecha y los datos de la vacuna recibida, además de una tarjeta de vacunación en la que constará el tipo de fármaco utilizado y el número de lote, la fecha de vacunación y la de la segunda dosis, si procede, «así como la manera de proceder ante cualquier sospecha de reacción adversa». Será el Sistema Español de Farmacovigilancia el encargado del control de seguridad de las vacunas, analizando las notificaciones de sospecha de reacciones adversas realizadas tanto por los profesionales sanitarios como por los propios ciudadanos que han sido vacunados.

El departamento que dirige Salvador Illa segura que informará de todo el desarrollo del plan al personal sanitario a través de la participación de asociaciones de profesionales del sector.