Sanidad llevará un registro de aquellos que rechacen vacunarse contra la Covid

El Gobierno da prioridad a ancianos y trabajadores de las residencias, así como al personal sanitario de “primera línea”

Una residente permanece sentada en un centro de mayores de Barcelona
Una residente permanece sentada en un centro de mayores de BarcelonaEmilio MorenattiAP

El Ministerio de Sanidad ha introducido algún cambio en su estrategia de vacunación frente a la Covid-19 ante la inminencia de la inmunización. En el documento que servirá de guía para este proceso el departamento que dirige Salvador Illa da por hecho que van a llegar a nuestro país en una primera fase menos dosis de las deseadas para aplicar a todos los grupos de riesgo, por lo que ha actualizado los criterios de priorización para administrar la vacuna a algunas personas antes que a otras.

Se trata, básicamente, de aquellas en las que la aplicación de la protección resulta imprescindible por el grave riesgo que corren frente al virus causante de la enfermedad. En la actualización, Sanidad consigna que se ofrecerá la vacunación de manera priorizada a las personas que se incluyen en los siguientes grupos: 1) residentes y personal sanitario y sociosanitario que trabaja en residencias de personas mayores y de atención a grandes dependientes. 2) personal de primera línea en el ámbito sanitario y sociosanitario. 3) Otro personal sanitario y sociosanitario. 4) Personas consideradas como grandes dependientes (grado III de dependencia, es decir, con necesidad de intensas medidas de apoyo) que no estén institucionalizadas.

El Ministerio remarca que las primeras dosis se utilizarán para vacunar a los grupos 1 y 2, por este orden, y tras completar estos grupos y en la medida en que haya más disponibilidad de dosis, se vacunará al 3 y al 4. Con respecto al primero, explica que forman parte de él las personas con gran dependencia que están institucionalizadas. «Se incluirá también a las personas vulnerables o con gran dependencia que acuden a centros de día, siempre que estos centros estén vinculados a residencias de mayores, es decir, con actividades y personal compartidos».

En este punto, añade que «en caso de personas en situación terminal, el personal sanitario responsable de su asistencia valorará la vacunación de estas personas de manera individual», y que «en las residencias en las que exista un brote activo se realizará una valoración de la situación y de la vacunación por parte de salud pública». Además, dice que «la vacunación empezará preferentemente en las residencias más vulnerables (mayor número de internos, menor capacidad de adopción de medidas de prevención y control y/o residencias que no han tenido casos de Covid).

En lo que respecta al segundo grupo, la estrategia asegura que forman parte de él «todas las personas que trabajan en estos centros, incluidos los que desempeñan otras funciones distintas a la prestación de servicios sanitarios (administrativo, limpieza, cocina, etc.). «Además, se incluye también a las personas que trabajan en centros de día vinculados a centros de mayores, es decir, con actividades y personal compartidos». Aconseja su vacunación en este grupo de la primera etapa.

En lo que se refiere al segundo, explica que se considera personal de primera línea el que tiene mayor riesgo de exposición por llevar a cabo actividades como la atención directa de pacientes covid (contacto estrecho y con mayor tiempo de exposición), así como por tener mayor probabilidad de tener contacto con una persona con infección por SARS-CoV-2.

¿Qué sucede con los que ya estuvieron infectados? Sanidad recomienda vacunar a los que han pasado la enfermedad. En el caso de sanitarios, se podrá retrasar hasta 90 días desde el diagnóstico para priorizar la inmunización del personal que no ha pasado la Covid-19.

La estrategia subraya el principio de voluntariedad de la vacunación, sin perjuicio del deber de colaboración que recae sobre los individuos, aunque apunta que es conveniente registrar los casos de rechazo para saber así las razones de reticencia, e incluye un documento de consentimiento informado. Como norma general dice que en la vacunación frente a la Covid-19 es necesario el consentimiento informado, habiendo consenso de que sea verbal», salvo en personas que tengan limitada la capacidad para tomar decisiones.