Los cierres perimetrales no sirven para frenar las tasas de contagio

Un estudio destapa que la prohibición de salir de municipios, provincias y autonomías durante la tercera ola no tuvo ningún impacto en la contención del virus

Cientos de personas se agolparon el pasado fin de semana en el Paseo Marítimo de Valencia para disfrutar del sol
Cientos de personas se agolparon el pasado fin de semana en el Paseo Marítimo de Valencia para disfrutar del solManuel BruqueEFE

Las restricciones a la movilidad en Semana Santa tratan de impedir que la curva de contagios siga subiendo. Sin embargo, según un análisis realizado por Datamarket.es, avanzado a LA RAZÓN, dichas medidas no funcionan. «A tenor de los datos extraídos los cierres perimetrales autonómicos no funcionan, pero es que tampoco los provinciales o municipales. O se hace un cierre serio como el de la primera ola o no deberían existir porque no sirven para bajar las tasas de contagio», afirma contundente Pedro Muñoz, ingeniero y socio de la citada compañía, que participa en la iniciativa Data for Hope, cuyo objetivo es buscar soluciones a los retos de la crisis de la Covid-19 a través del análisis de datos.

A la espera de que terminen el estudio que permita tener una visión global, las conclusiones que están obteniendo hablan por sí solas. «En el mes de febrero se observa cómo los contagios bajan, pese a que los desplazamientos suben. Y es que la ola baja con la vuelta a la actividad normal. A tenor de los datos ni siquiera el confinamiento municipal es efectivo. Durante la tercera ola las restricciones no han funcionado, ya que la movilidad ha aumentado ligeramente y la curva de contagios se doblega con una movilidad en aumento, eso es lo que sale con los datos», destaca Muñoz.

«En Andalucía, pese al cierre autonómico registrado del 30 de octubre al 18 de diciembre, únicamente bajaron un 10% los desplazamientos, al pasar de 20 millones diarios de media a la semana entre junio de 2020 a marzo de 2021 a 18,5. Con el cierre autonómico de enero, no solo no disminuyó la movilidad, sino que aumentó al pasar de 17,7 millones de desplazamientos a más de 20 millones en la actualidad. Es decir, subieron un 13%, lo que demuestra que estas restricciones en la tercera ola han fracasado».

En Castilla y León, «pese a la tendencia descendente de la movilidad entre julio y enero, hubo dos olas, una consecuencia directa de los que hicimos en vacaciones durante el verano y navidades. El cierre perimetral autonómico entre noviembre y diciembre redujo la movilidad en aproximadamente un 6%, al pasar de 5,5 millones de desplazamientos a cinco millones. En cambio, el que se impuso a finales de enero y que continúa hasta la actualidad, no solo no redujo la movilidad, sino que ésta creció ligeramente en alrededor de un 11% en comparación con los de enero. Y la curva de contagios se está doblegando con un incremento de la movilidad. Es decir, otro ejemplo del fracaso de las restricciones a la movilidad en la tercera ola», asegura Muñoz, que asevera que «la movlidad en España se ha incrementado un 10% en la tercera ola pese a las restricciones».

«En estas dos autonomías hubo cierres provinciales durante todo febrero, y en León provincia la movilidad se incrementó un 9%; en Zamora, un 13%, en Sevilla, un 9%, en Huelva otro 9% de aumento... Todas, en resumen, incrementaron de media en un 9% los desplazamientos, por lo que este cierre provincial no tuvo ningún tipo de efecto. En cuanto a los cierres municipales, sucede lo mismo». Muñoz pone de ejemplo el caso de Ponferrada en esta autonomía: «El cierre municipal desde finales de octubre a finales de noviembre únicamente logró reducir la movilidad en un 2,5%. Pero es que en Bilbao, el cierre municipal que entró en vigor el 25 de enero y duró hasta el 9 de marzo no solo no logró frenar la movilidad, sino que esta aumentó un 4,7%, al pasar de 1,05 millones de desplazamientos a 1,1 millones», remarca.

En el caso de la Comunidad Valenciana, la gráfica facilitada por este ingeniero demuestra que a finales de diciembre y especialmente en enero empiezan a subir las hospitalizaciones por Covid. Sin embargo, la movilidad media se mantiene bastante constante y precisamente en este momento de subida de la curva pandémica bajaron los desplazamientos.

Respecto a la Comunidad de Madrid, las olas son también consecuencia directa del verano y la Navidad. «Lo único que cambia es que no ha habido restricciones de movilidad salvo por áreas de salud y la curva se doblega independientemente de la movilidad y de las restricciones».

Es decir, los ciudadanos «se siguen moviendo igual con restricciones, en la tercera ola incluso ligeramente más que antes quizá por el cansancio de estas medidas. En conclusión, o se hacen confinamientos duros en los que solo puedan desplazarse los trabajadores de servicios esenciales o estas restricciones no sirven», concluye el ingeniero, que hace hincapié en que lo que afecta a la curva de contagios es salir de la rutina: «El cambio de hábitos es lo que más influye en los contagios y no las restricciones ’'suaves’' de movilidad». Dicho de otro modo, de nada sirve no poder salir de tu provincia o comunidad si en los días de vacaciones el ciudadano opta por ver a sus familiares y amigos, máxime si la visita se hace en los interiores de las viviendas o de los locales.

A este estudio preliminar basado en el análisis de Big Data hay que añadir las propias incoherencias de las restricciones de Semana Santa por no haberlas endurecido: «No tiene ningún sentido que un castellanoleonés pueda moverse kilómetros y kilómetros entre localidades con diferentes índices de tasa de contagio» (Soria, por ejemplo, tiene una incidencia acumulada de 262,14 casos a 14 días, mientras Ávila tiene 33,62), explica el médico Antonio Burgueño, que como ya afirmó anteriormente a este periódico sostiene que «lo importante no son los cierres, sino las actividades de riesgo que haga la gente. No puedes tener a la ciudadanía siete días sin trabajar y sin moverse» porque es cuando las burbujas no se respetan y se disparan los contagios de Covid-19.