Salud

Fin del estado de alarma: “Los infectados se verán este jueves”

Los expertos temen un aumento de los contagios por las fiestas callejeras del fin de semana también entre los familiares de los congregados

Varios jóvenes reunidos en ambiente festivo en una calle de Barcelona el sábado noche
Varios jóvenes reunidos en ambiente festivo en una calle de Barcelona el sábado nocheLorena Sopêna i Lòpez Europa Press

Las aglomeraciones festivas del fin de semana tras darse por terminado el estado de alarma en la mayoría de las ciudades españolas tendrán consecuencias. «Los infectados por no llevar mascarilla ni respetar la distancia social empezarán a verse a partir del jueves. Muchos de ellos serán asintomáticos», aunque no todos, explica Estanislao Nistal, virólogo y profesor de Microbiología de la Universidad CEU San Pablo. Lo que previsiblemente «se producirá la próxima semana es un aumento de infecciones de padres o familiares que puede que sean más serias si no se han vacunado». Un incremento de casos que «será gradual. Si se contiene a tiempo se espera que en dos semanas el aumento de casos llegue al pico o mini-pico», afirma Nistal, que explica además que «si la cosa no va a más, la situación, ahora que los mayores están vacunados, va a ser menos dramática, y se irá viendo una reducción de la transmisión gracias a la meteorología».

Àlex Arenas, catedrático de Ingeniería y Matemáticas de la Universidad Rovira i Virgili y experto en pandemias, apunta que «en 10 días se verá si estas fiestas han tenido repercusión hospitalaria. Resulta imposible saber realmente las consecuencias de esas aglomeraciones. Hoy la situación está bajo control, pero si vemos de forma constante imágenes como las de este fin de semana volveremos a tener un repunte», añade. Y es que no se pueden lanzar las campanas al vuelo per se, se necesita monitorear cada restricción eliminada, los potenciales efectos en la curva de contagios, con el fin de poder actuar rápidamente en caso de ser necesario.

Los expertos lamentan que las imágenes vistas desde el sábado por la noche entorpezcan la mejoría de datos de las últimas semanas. A medida que va avanzando la vacunación y que mejora la meteorología la perspectiva es cada vez más halagüeña. «Si se mantienen aún ciertas precauciones, lo previsto es que se produzca un decrecimiento de contagios», y por ende haya «menos decesos», pronostica el investigador Rafael Cascón Porres, de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) a este periódico.

Cascón se muestra optimista, «la tendencia es buena en todas las autonomías», con algunos matices «en Aragón por la tendencia de contagios a siete días y el exceso de mortalidad a tenor de los datos de seguimiento del INE, y en País Vasco, por los altos contagios, por lo que habría que tener aún precaución especial».

Una realidad que se espera que vaya mejorando paulatinamente si los festejos del fin del estado de alarma se quedan sólo en un hecho puntual ya que cada vez va más avanzada la vacunación de los más vulnerables. Así, por los datos de inoculación, «los fallecimientos por los contagios diagnosticados se podría estimar que se van a reducir en un 90%. Es decir, pasaremos de 100 muertes diarias a 10 de mantenerse los contagios actuales y la tendencia a la baja. Pero no será algo inmediato, sino que este descenso de mortalidad sería sobre los contagios que se produzcan a partir de ahora. Y en este sentido todavía durante unas semanas más se seguirán produciendo fallecimientos por contagios anteriores», matiza el experto, que recuerda que ya el 80% de los mayores de 60 años tiene al menos una dosis, una protección esencial, ya que «suponen el 95% de las muertes». Cascón pone otro ejemplo: «Los mayores de 80 años, que ya recibieron su primera dosis, suponían el 64,5% de las muertes». Por todo ello si antes había «un 1,5% de decesos sobre casos diagnosticados ahora podría ser del 0,15%», precisa.

Ahora bien, para seguir avanzando en esta línea Cascón considera «urgente completar la vacunación de los mayores de 60 y acelerar la de los de 50», de ahí que vuelva a hacer hincapié en la conveniencia de aplazar la segunda dosis de ARN mensajero.

Además, la llegada del «buen clima hará que hagamos más actividad en exteriores, por lo que lo previsible es que los contagios se sigan reduciendo. En la actualidad, hay un 30% aproximadamente de la población con al menos una dosis de la vacuna. Y como en noviembre la seroprevalencia era del 10%, esto nos permite estimar que ya hay un 45% de la población con algún tipo de protección (vacunados y/o porque hayan pasado la covid-19), aunque se trata únicamente de una estimación –matiza– ya que hubiera sido necesario para hacer una mejor estimación un estudio serológico tras esa tercera ola».

Ante este panorama, y tras el estado de alarma, pese a que aún hay que mantener precauciones y evitar triunfalismos, Cascón sostiene que la perimetración comunitaria no debería continuar. De hecho, «sigo tengo dudas de su eficacia». Otro asunto son los cierres de áreas concretas, y es que «aunque el panorama global es bueno, hay zonas que no» comparten esta tendencia.

Los toques de queda, en cambio, «sí fueron necesarios y ha quedado demostrada su eficacia». No obstante, se trata de «una medida de emergencia y la situación actual permitiría levantarla. Quizás en alguna zona muy particular con una incidencia o evolución considerable podría evaluarse (si se ajusta a legalidad, claro), pero en general, con los datos actuales, los toques de queda tampoco serían necesarios. De hecho, el exceso de medidas de restricción no siempre es lo más eficaz», por lo que es importante concentrarse en las medidas que sí lo son como son las mascarillas, que seguirán siendo necesarias.