Preocupa la escasez de viviendas para los desalojados de La Palma

Comienza a faltar alojamiento “urgente” y el Ayuntamiento de Santa Cruz ya busca viviendas vacías

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Aunque hay muchas plazas hoteleras que están siendo ocupadas por periodistas y demás curiosos que se han desplazado a La Palma para ver de cerca el avance de las coladas de lava expulsadas desde el Cumbre Vieja, la isla no cuenta con demasiado excedente como para dar alojamiento a los cerca de 6.000 vecinos que han sido evacuados de la zona abrasada por el magma. Es uno de los principales problemas que preocupan a las autoridades y encargados del operativo de emergencia ya que la estancia de estas personas en pabellones y acuartelamientos no puede ser a largo plazo.

No es solo la dificultad de reubicar a los afectados hasta que se decida una solución definitiva para ellos sino que la propia erupción ha generado problemas en las comunicaciones de la isla, dejando incomunicadas por carretera muchas zonas. Junto al acuartelamiento de El Fuerte, en Breña Baja, habilitado como centro temporal de acogida con más de 500 personas, muchos han encontrado acomodo en segundas residencias, casas de amigos o familiares y algunos, incluso, están durmiendo en sus coches, pero la situación se agrava porque puede haber más desalojos y la previsión mínima de duración de la erupción ronda el mes, según Involcan. Por eso, las instituciones se están empleando a fondo para dar una solución a esta gente y en esta línea el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma inició ayer la primera fase de la iniciativa municipal de captación de viviendas. El programa surge para disponer de un censo de viviendas disponibles en el municipio que permita ofrecer un domicilio a largo plazo, con la mayor rapidez posible, a las personas que han perdido sus hogares por la erupción volcánica.

El plan de captación de viviendas de Santa Cruz de La Palma surge, según explican en una nota, ante la situación de emergencia pública ocasionada por la erupción volcánica y que ha desembocado en una «crisis social sin precedentes» en la isla, con centenares de familias que han perdido su vivienda y todas sus propiedades. Todo por el avance de esa lengua incandescente que, a pesar de que desde el lunes habían explicado que llegaría al mar, ahora no es solo que lo hará con más retraso sino que los expertos ya no tienen claro que llegue a caer al agua.

Cuatro metros la hora

Según explicó ayer el director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, el volcán ha entrado en una zona de «mini estabilidad» que no se sabe cuánto va a durar y aunque es «bastante explosivo», las coladas de lava se han ralentizado y avanzan con mucha lentitud, a 4 metros por hora, de ahí que no haya hecho predicciones de si finalmente llega al mar. El experto aseguró a Europa Press que el volcán tiene nueve centros de emisión, cuatro de ellos activos y una única fisura, pese a que en un primer momento se pensaba que había dos, y la lava avanza a 4 metros por hora y en la noche del martes solo recorrió 15 metros. Morcuende aseguró que la lentitud del avance de las coladas se deba al aumento de la «viscosidad» de la lava y el «relleno» que va realizando de determinados hoyos naturales, que se van cubriendo a su paso. «La predicción matemática que tenemos es que va a seguir avanzando, pero no sabemos si va a llegar al mar. Vamos a tener tiempo para estar atentos si se produce ese evento porque el avance es muy lento», indicó, sin descartar que se produzcan nuevos episodios explosivos como en los últimos días. Sin embargo, pese a esa explosividad, la deformación de la isla «no ha crecido», pues se sitúa en 28 centímetros, 24 de los cuales se produjeron en seis días, y la isla sigue en semáforo rojo por erupción volcánica.

Mientras muchos vecinos seguían ayer recogiendo enseres personales de sus viviendas, la lava proseguía su lento pero implacable avance. La superficie afectada abarcaba anoche las 140,44 hectáreas con un frente de 600 metros. La lava, además, alcanzaba ayer espesores de entre 8 y 15 metros. La sismicidad, por otra parte, continuaba en bajos niveles (de madrugada se localizó un terremoto de magnitud 2.2) y la estimación de la tasa de emisión de dióxido de azufre (SO2) a la atmósfera por este proceso eruptivo estuvo entre 6.140 y 11.500 toneladas diarias.

La señal de tremor volcánico muestra una tendencia a la disminución de su amplitud en las estaciones sísmicas, probablemente debido a la concentración de la actividad estromboliana en un número menor de centros, según Europa Press.

Cenizas hacia el este

Los meteorólogos, por su parte, advirtieron del giro del viento del norte/nordeste a oeste aumentando su intensidad, lo que influirá en el desplazamiento de cenizas hacia el este de La Palma. No obstante, se descarta que las precipitaciones que se puedan registrar durante las próximas 24 horas tengan carácter ácido. Si las coladas de lava alcanzaran la costa, los científicos advierten de que la interacción del mar con la lava podría generar columnas de vapor de agua con gases ácidos, pero ayer no era seguro.