¿Qué sabemos de Ómicron, la nueva variante surafricana del coronavirus?

“Este nuevo linaje sigue un alto número de mutaciones”, señala Francisco José Roig Vázquez, especialista en Neumología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid

Un ciudadano de Johannesburg  esta mañana
Un ciudadano de Johannesburg esta mañana FOTO: KIM LUDBROOK EFE

Suráfrica vuelve a acaparar la atención de las autoridades sanitarias de todo el mundo. Si a finales de 2020 la Red de Vigilancia Genómica de Sudáfrica (NGS-SA) identificaba allí la variante 501Y.V2 (variante Beta), el país vuelve a encontrarse en alerta máxima debido a la aparición de una nueva variante del coronavirus sobre la que, por ahora, apenas existe información. Hablamos de la B.1.1.529, bautizada ayer por la tarde por la OMS como Ómicron y de la que se ha dicho que podría conllevar un “mayor riesgo de reinfección”, según las primeras evidencias científicas preliminares..

El linaje B.1.1.529 se detectó en Gauteng, una de las nueve provincias que componen la República de Suráfrica y cuya capital es Johannesburgo. Según los datos que facilitó el Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles (NICD) de Suráfrica ayer por ahora, se han registrado 22 casos positivos con esta nueva cepa. Sin embargo, este organismo también reconoce que los casos detectados están aumentando rápidamente afectando a otras dos regiones de Suráfrica: Limpopo y North West. La nueva cepa también se ha detectado en Botsuana y Hong Kong.

Mutaciones desconocidas

El hallazgo de la mutación B.1.1.529 se ha producido al realizar la secuenciación del genoma del coronavirus circulante, un proceso rutinario en la mayoría de los países del mundo desde marzo de 2020. “Al analizar las muestras recolectadas entre el 14 y el 23 de noviembre, detectaron que más del 70% de los genomas que estaban secuenciando eran diferentes a los que ya veíamos en otras cepas. Es decir, este nuevo linaje seguía un alto número de mutaciones: unas están identificadas por estar presentes en algunas de las variantes que están ahora mismo circulando por el mundo, pero otras son desconocidas”, comenta el doctor Francisco José Roig Vázquez, especialista en Neumología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.

En concreto, este nuevo linaje comparte mutaciones con la variante delta y beta. En la actualidad, oficialmente, existen 23 variantes circulantes. De ellas, seis se catalogan como “variantes de preocupación”: delta, alfa, beta, gamma, landa y mu. Esta denominación la reciben las variantes para las cuales existe evidencia de una mayor transmisibilidad, casos más graves de enfermedad, reducción significativa en la neutralización por los anticuerpos generados durante una infección anterior o la vacunación, menor efectividad de los tratamientos o las vacunas, o fallas de detección de diagnóstico. El resto, son variantes de interés.

Los expertos piden prudencia

El director ejecutivo del NICD, Adrian Puren, pide cautela en cuanto a atribuirle implicaciones a esta nueva variante ya que datos disponibles aún son limitados. “Nuestros expertos están trabajando horas extras con todos los sistemas de vigilancia establecidos para comprender la nueva variante y sus posibles implicaciones. Los avances se están produciendo a un ritmo rápido y podemos garantizar una información actualizada”, indica.

“Las pruebas preliminares sugieren un mayor riesgo de reinfección con esta variante, en comparación con otras que también son de preocupación”, indican los expertos de la OMS.

De acuerdo con el informe del organismo sanitario internacional de Naciones Unidas, esta variante se notificó por primera vez a la OMS desde Sudáfrica el 24 de noviembre, mientras que la primera infección confirmada por esta variante de la que se tiene constancia procede de una muestra recogida el 9 de noviembre.

“En las últimas semanas, las infecciones han aumentado considerablemente, coincidiendo con la detección de la variante B.1.1.529. El número de casos de esta variante parece estar aumentando en casi todas las provincias de Sudáfrica”, explica la OMS.

Según los primeros hallazgos en el laboratorio, esta variante no cuenta con uno de los tres genes diana (lo que se denomina abandono del gen S o fallo de la diana del gen S) y, por tanto, la OMS considera que la PCR “puede utilizarse como marcador de esta variante, a la espera de la confirmación de la secuenciación”.

Sin embargo, los expertos muestran su preocupación argumentando que podría tener mayor transmisibilidad que las variantes anteriores como la Delta: “Utilizando PCR, esta variante se ha detectado a un ritmo más rápido que las anteriores oleadas de infección, lo que sugiere que esta variante puede tener una ventaja de crecimiento”.

El encuentro del Grupo Asesor de Expertos en la Evolución de Virus, que se organiza desde Ginebra aunque algunos de los participantes se conectarán virtualmente, analiza junto a colegas surafricanos los últimos datos que se tienen de la variante, identificada por primera vez el pasado 11 de noviembre.