El “doomscrolling”, ¿somos adictos a las malas noticias?

Según un estudio publicado el pasado lunes por la “Asociación estadounidense de Psicología”, este comportamiento, aunque es relativamente nuevo, ha cobrado una mayor relevancia durante la pandemia del Covid-19

El juego no tiene glamur
GRAF9414. MADRID, Javier, un joven de 24 años, revisando su móvil. EFE/Mariscal FOTO: Mariscal EFE

El término “doomscrolling” surgió a principios de 2020 para describir una práctica utilizada por los medios de comunicación, en su mayoría digitales, que cobró mayor relevancia durante la pandemia del coronavirus y el consecuente distanciamiento social que provocó. Acuñado en 2018, y popularizado por la periodista Karen Ho, el “doomscrolling” se refiere a un uso de los medios de comunicación caracterizado por una navegación persistentemente por sus fuentes de noticias, mayoritariamente en redes sociales, con un enfoque obsesivo en la información angustiosa, deprimente o negativa.

Según el estudio “The Dark at the End of the Tunnel: Doomscrolling on Social Media Newsfeeds” (La oscuridad al final del túnel: el “doomscrolling” en las noticias de las redes sociales, en español), realizado por Bhakti Sharma, Susanna S. Lee, y Benjamin K. Johnson en la Universidad de Florida (Estados Unidos), y publicado el pasado lunes por la “Asociación estadounidense de Psicología”, este comportamiento aunque es relativamente nuevo, ya que en el mundo del periodismo se sabe que las “malas” noticias venden más, ha cobrado una mayor relevancia durante la pandemia del Covid-19.

Jóvenes usando su teléfonos inteligentes
Jóvenes usando su teléfonos inteligentes

El distanciamiento social, el cierre de empresas, escuelas y otros lugares de trabajo, así como la prohibición de salir a la calle, cambió la forma de vida de las personas durante la pandemia. Y no solo eso, también modificó la forma en la que los medios producían sus noticias, ya que a lo largo de los estados de emergencia, como el ocurrido durante el confinamiento, la gran mayoría de las fuentes noticiables producen y distribuyen información sobre el tema, gran parte de la cual es principalmente negativa. En este contexto, “los teléfonos inteligentes y las noticias de las redes sociales, que están diseñados para alentar la participación frecuente o prolongada, pueden exacerbar la necesidad de mantenerse informado y facilitar la fijación en la búsqueda de noticias negativas”, resaltan en el estudio.

Para llevar a cabo la investigación, los autores formaron cuatro grupos de diez estudiantes universitarios cada uno, en los que el 70% eran mujeres, y analizaron las experiencias de los participantes relacionadas con las redes sociales, las noticias negativas y el “doomscrolling”. Cabe destacar que ninguno de los participantes estaba inicialmente familiarizado con el término “doomscrolling”, no obstante varios sintieron que el término describía su propio comportamiento o el de sus amigos o familiares.

Cuanto más, peor

Cada vez más programas invitan a los usuarios a interactuar a través de las redes sociales
Cada vez más programas invitan a los usuarios a interactuar a través de las redes sociales

El “doomscrolling”, como gran parte del uso pasivo de las redes sociales, se ha descrito como inmersivo, que tiende a producir largas sesiones de navegación y una pérdida de conciencia. En este aspecto, “el “doomscrolling” se refuerza a sí mismo, los usuarios escanean y abordan publicación negativa tras publicación negativa, ya sea de fuentes de noticias, líderes de opinión o amigos”, explican en el estudio.

Respecto a su nivel de preocupación, los encuestados describieron cómo su atención y participación en las noticias negativas en las redes sociales se basaba en su proximidad, si las noticias eran relevantes para ellos o su entorno, o si reflejaban tendencias nacionales o globales más amplias. También indicaron que su intercambio de contenido en las redes sociales estaba condicionado a su alcance y relevancia. El tema “¿Qué está pasando?” reflejaba el interés de los usuarios por los grandes eventos y el seguimiento y la vigilancia de las noticias importantes. Finalmente, muchos participantes atribuyeron su uso excesivo de las redes sociales a la disponibilidad de tiempo extra durante el confinamiento. Esto se caracterizó por controles breves, compulsivos y frecuentes, así como sesiones largas y absorbentes.

Según el informe de resultados, el “doomscrolling”, aunque no es tan frecuente como sugieren algunos informes de los medios: “Es útil para evaluar situaciones en las que las personas desarrollan el hábito de buscar información negativa de manera persistente. Creemos que esta escala puede incluirse como moderador, mediador o variable dependiente para ayudar a explicar las selecciones de noticias de las redes sociales de las personas, las experiencias psicológicas durante las crisis y los efectos de las noticias y las redes sociales en una variedad de resultados. En conclusión, la investigación sobre el “doomscrolling” proporciona una base sólida para futuros estudios que busquen dar sentido al enfoque obsesivo de las personas en las noticias negativas”, finaliza el estudio.