Los neurólogos aclaran que haber tenido mononucleosis no implica desarrollar esclerosis múltiple (EM)

Salen al paso de la información hecha pública ayer, sobre los resultados de un estudio que establecía una relación entre ambas: “La EM es una enfermedad multifactorial”

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En España hay 47.000 que padecen EM, la mayoría de ellas mujeres entre 20 y 40 años. FOTO: JCCM

El hallazgo hecho público ayer de que la esclerosis múltiple (EM) podría ser causada por el virus de Epstein-Barr (VEB)- tambien conocido como mononucleosis o como el virus de la enfermedad del beso- parecía ser una de las mejores noticias científicas para empezar el año. Lo había decubierto un un equipo de la Universidad de Harvard, liderado por el investigador Kjetil Bjornevik a partir de los datos de más de diez millones de reclutas militares de Estados Unidos controlados durante un periodo de 20 años, y había sido publicado en la revista Science.

Encontrar la causa principal de una enfermedad incurable y que supone uno de los mayores retos para la cominudad médica- tanto por la incapacidad que provoca en quién la sufre como por la dificultad de encontrar tratamientos efectivos- son “palabras mayores”. Por ello, para aclarar conceptos y evitar que se distribuyan mensajes inexactos y generar una alarma innecesaria, la Sociedad Española de Neurología (SEN) ha enviado un comunicado donde aclara, entre otras cosas, que “aunque un macroestudio señala al virus de Epstein-Barr (VEB), la mayor causa de la mononucleosis aguda infecciosa, también conocida como la enfermedad del beso, como causa principal de la esclerosis múltiple (EM), haber desarrollado una infección por este virus, no implica que necesariamente vaya a desarrollar esclerosis múltiple ya que la EM es multifactorial”.

“Si bien varios estudios proporcionan pruebas sólidas de que la mononucleosis infecciosa es un factor de riesgo importante para desarrollar esclerosis múltiple, también es cierto que la altísima prevalencia de seropositividad al VEB en la población general (95%) y la frecuencia relativamente baja de incidencia de esclerosis múltiple plantea un gran desafío para probar la causalidad directa entre el riesgo de desarrollar la enfermedad y la infección viral previa”, concreta el coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Desmielinizantes de la SEN, el doctor Miguel Ángel Llaneza.

En resumen, en el comunicado se explica que la infección por VEB antes de los 15 años podría influir en el riesgo de desarrollar EM y esta dependencia de la edad podría deberse a respuestas inmunitarias alteradas tras el contacto con el virus en la adolescencia y la edad adulta temprana. Si embargo, el estudio publicado en la revista ‘Science’, no está claro por qué la esclerosis múltiple se manifiesta en algunas personas y en otras no.

Así, recuerdan que “la enfermedad no sigue un patrón de herencia convencional”, asociado a un único gen, sino que se han identificado más de 200 genes que parecen conferir al individuo un mayor riesgo de desarrollarla cuando se expone a los referidos factores ambientales. Lo que sí se sabe es que es una enfermedad crónica autoinmune, inflamatoria y degenerativa del sistema nervioso central, y es el trastorno neurológico discapacitante no traumático más común en los adultos jóvenes de los países desarrollados; y que ha aumentado en el mundo en las últimas décadas.

Por otro lado, advierten de que muchos los estudios realizados para tratar de identificar cuál, o cuáles, son los factores ambientales directamente relacionados con el desarrollo de la enfermedad “sin que hasta ahora haya podido establecerse una relación definitivamente consistente con ninguno de ellos.” Entre estos factores ambientales se han estudiado los niveles de vitamina D, en relación directa con la exposición a la radiación ultravioleta de la luz solar, el hábito tabáquico, el consumo de sal, la obesidad en la adolescencia y la exposición a diferentes agentes infecciosos como el virus de Epstein Barr (VEB).

Aun así, aunque es importante dejar claro que la mayoría de pacientes que tienen el virus no van a tener esclerosis múltiple, parece que este descubrimiento podría abrir la puerta a la prevención