La vida en pareja sigue siendo la opción con más adeptos en España

Siete de cada diez españoles optan por este modelo de convivencia que ha sabido resistir el paso del tiempo reinventandose en diversos modelos.

La evolución de la vida en pareja, a examen en un estudio sociológico de la Universidad de Málaga, con la colaboración de la Fundación BBVA
La evolución de la vida en pareja, a examen en un estudio sociológico de la Universidad de Málaga, con la colaboración de la Fundación BBVA FOTO: José Luis Montoro

Aunque la sociedad digital pareciera haber “dinamitado” el concepto de pareja tal y como lo conocíamos, presentando una realidad más diversa, la convivencia de «a dos» – con o sin hijos de por medio – sigue siendo la opción elegida por el 70% de la población española. Del 30% que no lo hace, el 43% afirma que es porque no ha conocido aun a la persona adecuada, frente al 22% que señala no haber tenido la necesidad de encontrar a “su mitad”. Solo el 8% de los mayores de edad reconoce no haber tenido nunca una.

Estas son algunas de las principales conclusiones de un estudio sociológico dirigido por el profesor Félix Requena, de la Universidad de Málaga, con el apoyo de la Fundación BBVA, que ofrece una radiografía de la evolución de la vida en pareja y se detiene en algunas de las nuevas tipologías.

Parejas era digital
Parejas era digital FOTO: José Luis Montoro

Los resultados obtenidos señalan las importantes transformaciones que están aconteciendo en la esfera privada en nuestro país. Los procesos de emparejamiento se alargan cada vez más durante todo el ciclo vital con una mayor aceptación de la pluralidad; las nuevas tecnologías contribuyen a ampliar los mercados de emparejamientos y los nuevos valores a acentuar esta tendencia, dando lugar a una amplia diversidad de relaciones afectivo-sexuales que afectan a los proyectos estables de pareja.

Existen importantes diferencias por edad a partir de los 65 años. A nivel interno, pese a la percepción negativa del impacto de las nuevas tecnologías, la comunicación en la familia es cada vez más intensa, y aspectos como la conciliación, la gestión de los cuidados, el dinero, o la sexualidad forman parte de manera más explícita de la gestión de la intimidad, con una tendencia hacia la mayor igualdad de género.

Las parejas sin convivencia marcan la diferencia de nuestro país respecto a Europa: mientras en otros países se identifica con parejas mayores, aquí es más común entre jóvenes, en muchos casos, debido a problemas económicos. Aunque minoritarias, emergen las parejas que deciden no tener hijos debido sobre todo a que podrían interferir en la relación o colisionar con sus carreras profesionales.

Respecto a lo que mantiene el vínculo, el trabajo señala que se trata del «pacto privado» entre los miembros de la pareja, que definen el tipo de relación que van a mantener, cuáles van a ser las normas de su privacidad y la existencia o no de “líneas rojas” en la misma. Respecto a las rupturas, las motivaciones suelen ser sobre todo emocionales y no objetivables como era la norma en el pasado.

“Las rupturas están más presentes en todas las generaciones, viviéndose este hecho con mayor normalización que en el pasado. Los factores de las rupturas también han cambiado y, en la actualidad, son principalmente emocionales, debiendo trabajarse más la gestión de las emociones en todas las edades”, explica el estudio. Por otro lado, el análisis de redes realizado a un centenar de participantes pone de manifiesto el proceso particular de “nuclearización” de las relaciones de pareja en España, con menos hijos y con un peso más importante de las redes digitales y los amigos, pero sin perder los vínculos estructurales que han sido claves, por ejemplo, ante el confinamiento.

Amor digital

Los autores se atreven a vislumbrar las tendencias de estos procesos en una sociedad digital en la que se reformulará el “arte de vivir juntos”. La necesidad emocional de experimentar probablemente traiga consigo relaciones de pareja de muy diverso tipo y forma, con una cada vez mayor legitimidad social; a la vez que se espera que aumenten las personas sin pareja, la frustración y el sentimiento de soledad. El compartir el espacio físico posiblemente pierda relevancia en favor del “estar en relación o comunicación”. Una novedad significativa será la combinación de relaciones presenciales y digitales basadas únicamente en la intensidad emocional entre sus miembros y que dará lugar a un nuevo tipo de “amor digital”

Aunque la “cultura del amor” señala que sigue estando muy presente la “utopía del amor romántico”, esta coexiste con otros tipos de amor, como el amor individualista, el amor digital e incluso el llamado fastlove que identifica al amor como un objeto de consumo. Además, la erotización de la vida cotidiana da lugar a que el experimentar y acumular experiencias sexuales sea percibido de forma positiva tanto en el caso de los hombres como de las mujeres.

A nivel interno, la tendencia parace ser a un mayor igualitarismo, sobre todo entre las parejas más jóvenes. Las causas deben buscarse principalmente en el menor número de hijos, la integración de nuevas tecnologías en el hogar y la mayor incorporación de la mujer al trabajo extra-doméstico. La mayor socialización de las nuevas generaciones en la ruptura da lugar a que se dé más importancia a saber gestionar los desacuerdos y estar preparados para un desencuentro emocional.